Entre el poder de las armas y el poder de la palabra
Brasil, Venezuela y Estados Unidos, el trío que juega sus partidos en la guerra del Caribe
El 21 de noviembre hablaron Donald Trump y Nicolás Maduro. Catorce días después lo hicieron Trump y Lula da Silva. ¿Por qué ocultaron lo que dijo cada uno respecto al conflicto llamado Guerra del Caribe?Hace pocas horas se hizo público en Brasil que el presidente Lula da Silva mantuvo, la semana pasada, una conversación directa con el mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro.
El contacto no fue informado oficialmente por el Palacio del Planalto, ni tampoco hubo trascendidos. Se supo luego que el diario O Globo publicó la información. Esta última comunicación, entre los jefes de Estado del país caribeño y de Brasil, sucedió en realidad luego de otros dos acontecimientos: la conversación entre el jefe de Estado de Estados Unidos, Donald Trump y Maduro, acaecido el 21 de noviembre pasado y que duró 15 minutos; y el diálogo entre el jefe de la Casa Blanca y Lula, ocurrido el 2 de diciembre. Y no por casualidad, partes del contenido de este último contacto fue silenciado hasta el jueves último por el gabinete del gobierno brasileño.
Las armas o la palabra
Pero lo que más impacto produjo en los medios periodísticos locales no fue ese encubrimiento de los diálogos reales por todas las partes. Fue en verdad la réplica que Trump le dio al sudamericano: “Pero yo tengo más armas, tengo más barcos y tengo muchas más bombas”. En las palabras de Lula, ante la postura belicosa del gobernante americano, él le habría respondido: “Le dije: mira, creo más en el poder de las palabras que en el poder de las armas. Intentemos usar las palabras como instrumento de convicción, de persuasión, para que podamos hacer lo correcto. Creemos que las palabras son, diplomáticamente, lo más sólido que tenemos para resolver los problemas”.
Lula: “El mundo en problemas”
En la perspectiva geopolítica del mandatario brasileño, “la democracia del mundo está hoy con problemas. Se observa una ausencia de líderes internacionales, una fragmentación, una destrucción de los valores democráticos como también una postura contraria al multilateralismo, que fue de hecho lo que sustentó la paz mundial desde la Segunda Guerra Mundial”.
Arremetió, entonces, contra las concepciones dominantes en esta administración “trumpista” al decir que el líder estadounidense “desea el unilateralismo, es decir que mande el que sea más fuerte. O sea, siempre es la ley del más fuerte”.
