Conmoción en Brasil tras la masacre en dos populosas favelas de Río de Janeiro
Repudio e indignación
Familiares de los muertos denunciaron abusos y responsabilizaron al gobernador Cláudio Castro. Vecinos de Alemão y Penha siguen recuperando los cuerpos sin ayuda de las autoridadesEl clima en Río de Janeiro es de conmoción y enojo tras el megaoperativo policial contra el grupo criminal Comando Vermelho, que dejó al menos 132 muertos (aunque el Gobierno regional solo confirmó 119) en los complejos de Alemão y Penha.
Mientras los equipos de Defensa Civil continúan retirando cuerpos de las calles, los vecinos apuntan directamente contra el gobernador Cláudio Castro, a quien responsabilizan por lo que definen como “una masacre sin precedentes”.
Las tareas de levantamiento de cadáveres comenzaron en las primeras horas de la mañana en la zona boscosa de Vacaria, en la Sierra de la Misericordia, epicentro de los enfrentamientos. Testigos aseguran que las camionetas oficiales no dan abasto y que voluntarios y residentes utilizan autos particulares para ayudar en el traslado de los cuerpos.
En las calles de Penha, una enorme bandera con la leyenda “Cláudio Castro asesino, terrorista” (foto) refleja el ánimo de la población. El operativo, orientado a golpear a organizaciones narco, paralizó buena parte del norte carioca: se cerraron avenidas, se suspendieron transportes y más de 200 mil personas quedaron afectadas por la violencia desatada.
“Mucha tristeza, fue un genocidio, culpa de Cláudio Castro porque no tenía necesidad de llegar a ese punto”, contó Valerio, un vecino de la zona, en diálogo con el canal de noticias C5N.
Otra residente aseguró que “hubo muchas muertes de personas inocentes” y denunció que “el gobernador entró sin autorización, fue un baño de sangre; hay familias que están sufriendo y llorando”, según recogió el mismo medio.
En medio de las críticas, Castro justificó el operativo señalando que “no se trató de una acción de seguridad pública, sino de defensa del Estado”.
“Es una guerra que trasciende los límites de lo que el Estado debería librar solo. Deberíamos contar con apoyo de las Fuerzas Armadas. Río está solo en esta guerra”, afirmó el mandatario, cercano al expresidente Jair Bolsonaro.
En tanto, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU reclamó al Gobierno de Brasil una reforma integral y urgente de las fuerzas de seguridad.
El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó su preocupación por la alta letalidad del procedimiento y por el impacto que este tipo de acciones tienen sobre las comunidades más vulnerables. “Durante décadas, la brutalidad policial en Brasil se ha naturalizado. Es necesario romper ese ciclo y alinear las operaciones de seguridad con los estándares internacionales sobre el uso de la fuerza”, advirtió.
