CHINA
África mía
Nadie recuerda a China arremangándose para echar a un déspota en África. Pero tampoco instalándolo. La no injerencia de Pekín le valió la buena voluntad de mandatarios de ese continente. Y tras dos décadas de siembra intensiva, China recogió a través de la presencia en el Gran Salón del Pueblo de más de cincuenta países africanos, la mitad representados por su jefe de Estado o de gobierno, en la apertura del Foro de Cooperación China-África.
Allí, de boca del presidente Xi Jinping, recibieron la promesa de una lluvia de 360.000 millones de yuanes (45.700 millones de euros) entre créditos e inversiones. “África y China -dijo el presidente chino- viven la mejor época en sus relaciones”. Lo expresó luego de meter el dedo en la llaga colonial y recibir el aplauso de la concurrencia.
