Crisis diplomática entre Brasil y Nicaragua

Expulsión recíproca de embajadores

El Gobierno de Ortega echó al representante de Brasil en Managua por no asistir a la conmemoración del 45° aniversario de la revolución sandinista; en reciprocidad, Lula respondió con la misma medida
viernes, 9 de agosto de 2024 · 08:30

La crisis diplomática entre Brasil y Nicaragua, que comenzó el año pasado con intentos de mediación del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en la situación interna nicaragüense, y que se agravó con los cuestionamientos del brasileño a las elecciones en Venezuela, derivó ayer en la mutua expulsión de embajadores.

Por la mañana, el Gobierno de Daniel Ortega había decidido echar al embajador brasileño en Managua, Breno Souza da Costa, después de que el diplomático no asistiera a la conmemoración del 45° aniversario de la revolución sandinista del pasado 19 de julio.

Por la tarde, Lula tomó una medida recíproca y expulsó a la embajadora de Nicaragua en el país, Fulvia Patricia Castro Matus, quien debía abandonar Brasil este mismo jueves. El Gobierno nicaragüense no ha hecho comentarios al respecto de esta medida decidida por el mandatario brasileño.

 

Desde el año pasado

La expulsión confirma el deterioro de las relaciones entre Lula y el Gobierno de Ortega, que se incrementó con las críticas a las elecciones presidenciales de Venezuela, en las que el mandatario brasileño tomó una posición ambigua, no habló de fraude, pero reclamó al régimen de Nicolás Maduro la publicación de las actas con los resultados.

Ortega, aliado estrecho del chavismo, criticó a los gobernantes de América Latina por querer “hacer de jueces” en las elecciones de Venezuela, puestas en duda por diversos países del mundo que exigieron mayor transparencia en el recuento de votos.

Las relaciones entre Brasil y Nicaragua se han desmejorado desde que Lula trató de mediar el año pasado, a petición del papa Francisco, en la excarcelación de Rolando José Álvarez, obispo católico y crítico declarado de Ortega, que fue condenado a 26 años de cárcel y despojado de su nacionalidad por “traidor a la Patria”, para posteriormente ser desterrado al Vaticano.

Lula declaró recientemente a la prensa extranjera que intentó llamar a Ortega el año pasado, después de que el papa Francisco le pidiera que interviniera, pero el presidente de Nicaragua no aceptó la llamada.

Desde entonces, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil mantuvo las relaciones con Nicaragua al mínimo, para atender las necesidades de los ciudadanos brasileños en Managua.