Estados Unidos, Rusia... y Ucrania - ¿Se abre una esperanza?
El intercambio de rehenes abre una puerta
“Si hay negociaciones a puerta cerrada para alcanzar un alto el fuego en Ucrania, serán al mejor estilo de la Guerra Fría y quienes tendrán la última palabra serán Rusia y Estados Unidos. El intercambio de 24 prisioneros entre las dos superpotencias marca ese camino y evidencia que hay canales abiertos entre Moscú y Washington, mal que les pese a unos aliados europeos contrarios a negociar con el Kremlin y que se ven relegados a ser comparsas del espectáculo”. Así lo escribió el analista Juan Antonio Sanz para el diario español Público.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dio una idea de la importancia que este intercambio de prisioneros podría tener para el futuro de los contactos con EE.UU. sobre otros temas calientes. Cuando un periodista preguntó a Peskov si este canje era una señal de que el Kremlin podría estar listo para alcanzar un acuerdo sobre Ucrania, el portavoz dijo que se trataba de cosas distintas.
Sin embargo, reconoció que, aunque sobre "principios diferentes" a los que llevaron al intercambio, sí se estaba ya trabajando sobre una posible solución diplomática a la "operación militar especial", que es como Moscú denomina eufemísticamente a la invasión de Ucrania.
El intercambio de prisioneros no llevará al fin de la guerra de Ucrania, pero es un mensaje claro de Moscú para señalar que, pese a sus proclamas contra Rusia, EE.UU. está negociando con el Kremlin. Revela que, desde el principio de la invasión, en febrero de 2022, existen cauces "subterráneos" que podrían abrir las puertas a negociaciones decisivas para buscar un armisticio.
Si en este canje de agosto fueron los servicios secretos de ambos países y los mediadores de la inteligencia turca los protagonistas de la operación, en una eventual negociación secreta sobre el fin de la guerra de Ucrania serán los diplomáticos quienes llevarán el peso de las conversaciones, como subrayó Peskov.
“Por eso, no es baladí el momento en que se produjo el canje de esa variopinta mezcla de espías -uno de ellos un agente especial enviado por el Kremlin para acabar en Alemania con un antiguo combatiente chechén-, algún hacker, periodistas -como el estadounidense Evan Gershkovich o el ruso-español Pablo González-, algún exmilitar y sobre todo disidentes, como Vladímir Kara-Murza”, concluyó el analista de cuestiones internacionales del respetado medio español.
