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Joaquín V. González - Un servidor de la cultura

Su nombre fue impuesto con fecha 10/12/1965, mediante Ordenanza 1.184, sancionada durante la Intendencia de Porfirio J. Seppey
domingo, 21 de julio de 2024 · 08:30

Joaquín Víctor González nació en Nonogasta, departamento de Chilecito, provincia de La Rioja, el 6 de marzo de 1863.

Hizo los estudios primarios en la escuela de su pueblo y los secundarios en Córdoba, donde se inició en el periodismo y literatura con solo 19 años. En 1886, a los 23 años, se recibe de abogado y doctor en Derecho en la Universidad Nacional de Córdoba. Cursó sus estudios secundarios en Córdoba. Allí se inicia en el periodismo y literatura, cuando apenas tenía 19 años. Dos años después, dicta cátedras de Historia, Geografía y Francés en la Escuela Normal de Maestras de Córdoba, mientras sigue estudiando en la Universidad de San Carlos, donde se recibe de doctor en Jurisprudencia a los 23 años. A esa misma edad fue diputado por La Rioja. Escribe, a los 25 años, “La Tradición Nacional”; y poco después, “Mis Montañas”.

A los 26 años, siendo gobernador de La Rioja, contrae enlace con Amalia Luna Olmos, perteneciente, como él, a una tradicional familia provinciana y destacada pianista. De su matrimonio nacieron 10 hijos: César, Hortensia, Carlos Alberto, Héctor, Esther, Julio V., Jorge, Cecilia, Amalia y Estela.

Fue periodista en el diario La Prensa, llegó al Congreso Nacional en cuatro ocasiones y fue ministro del Interior. Ingresa como docente universitario, inaugurando la primera cátedra de Legislación de Minas, creada por ley, dentro del plan de estudios de la Facultad de Derecho de la UBA.

Resultó así el fundador de la cátedra y la única autoridad en la materia, por ser sencillamente el autor del único libro de texto sobre minas hasta ese momento.  Fue ministro de Justicia e Instrucción Pública en 1904, y fundó la Universidad Nacional de La Plata en 1905.

Fue redactor de “La Nación” y catedrático fundador de Derecho Constitucional y de Derecho Internacional e Historia Diplomática, en La Plata.

Proyecta el Código de Trabajo que pone al país a la altura de las nuevas tendencias de la época y, aún cuando no llega a sancionarse en bloque, sirve como base para la elaboración de las primeras leyes obreras de nuestro país, revelando en sus ideas una comprensión moderna de los problemas sociales: días de descanso, reglamentación del trabajo de menores, del contrato de trabajo, el salario de la moneda nacional, seguro contra accidentes de trabajo, el trabajo de los indios, la Junta Nacional de Trabajo, que dio origen al Ministerio de Trabajo.

El Código de J. V. González fue la matriz fecunda de nuestra legislación obrera. Trabajó por el bienestar de los obreros; surgieron las siguientes leyes: descanso dominical, Ley 4.661, del trabajo de mujeres y niños, Accidentes de Trabajo, Ley 9.688 y 9.148.

En 1887, en el Art. 53 de su proyecto de Constitución para La Rioja, al referirse al voto, propone: “Será secreto y depositado en la urna, envuelto o doblado, de modo que no se pueda leer lo que contiene…” El 27 de agosto de 1902, siendo ministro, proyectó el artículo 84 de la Ley de Elección, que decía: “El voto es secreto e inviolable, será depositado personalmente por el elector…”.

La polifacética personalidad de J. V. González hace que lleve a cabo también la traducción de los Rubáiyat, de Omar Khayyam (obra maestra que se refiere a la brevedad de la vida y lo efímero de los placeres), y se transforme en traductor del inglés al español de Rabindranath Tagore en “Cien Poemas de Kabir”.

Le dijo a sus hijos: “He dedicado mi vida al servicio del país, eso me impide dejarles bienes materiales, pero les dejo mi nombre limpio.”

Formó parte, junto con Mitre, Pellegrini, Obligado y otros destacados intelectuales, de la mesa de primeros académicos, apenas fundada la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires.

Fue el fundador de la Universidad de La Plata, de la que fue presidente y profesor desde 1905 a 1916, y la presidió durante 12 años consecutivos.

Falleció el 21 de diciembre de 1923, en la modesta casa que habitaba en las Barrancas de Belgrano, en Buenos Aires.

Distintos establecimientos educativos, tanto de nivel inicial, primario y secundario, lo recuerdan con su nombre, como así también bibliotecas, localidades y paseos a lo largo de nuestro país.

 

Sus libros

?“Manual de la Constitución Nacional”, “Patria”, “Historias”, “Enseñanza obligatoria”, “Legislación de Minas”, “Debates constitucionales”, “Los tratados de la Paz”, “Proyecto de la Ley Nacional de Trabajo”, “Educación y gobierno”, “La Universidad Nacional de La Plata”, “Política espiritual”, “El Juicio del Siglo”, “Bronce y Lienzo”,

“Fábulas nativas”, “Cien poemas de Kabir”, “Hombres e ideas educadoras”, “El Senado Nacional”, “Patria y Democracia”.

 

González masón

?Joaquín V. González  tuvo una amplia participación dentro de la Masonería argentina (su padre era masón), presidió distintas logias y durante varios años integró la Comisión de la Masonería, encargada de estudiar los problemas atinentes a la educación.

Aquí, en Córdoba, la Logia Nº 431 lleva su nombre.

?En las afueras de la ciudad riojana de Chilecito, González poseía la finca Samay Huasi, nombre de origen quechua que él mismo había bautizado y que significa, precisamente, casa de descanso. Fue el lugar donde concibió, principalmente, distintas obras literarias.

La Universidad Nacional de La Plata fue fundada en 1905 por González, surge de la confluencia de dos conceptos: por una parte, la interpretación tradicional del término “Universidad”, como ámbito natural del saber; y, por otra, la idea actualizada del conocimiento científico de base experimental, social y artística en sus distintas expresiones