La penosa situación actual de Haití

Un país con una crisis sin fin y en Estado de descomposición

Haití, como ningún otro país, es la muestra viviente de lo que significa ser víctima de la codicia del Imperio. Desde sus gestas heroicas del siglo XIX hasta la actual situación de acefalía y descomposición, donde pandillas de criminales (foto) mandan sobre una población devastada, Haití siempre ha tenido un destino peculiar en la historia del mundo.

Hoy, las bases militares de Estados Unidos y de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) en esa zona ascienden a 46 (oficialmente reconocidas). ¿A qué se debe esa megaconcentración de fuerzas contra pequeñas islas inofensivas? Sin dudas por los recursos naturales (Haití es rica en oro, plata, cobre, níquel y otros minerales), pero sobre todo por su privilegiada ubicación estratégica.

Hoy puede ser la ruta de la droga, de las armas o del comercio legal, pero desde el siglo XV los imperios europeos y luego el estadounidense supieron del enorme valor militar y comercial de la región por ser ruta de conexión con el Atlántico, África y Europa.

En el caso de Estados Unidos hay más. El Mar Caribe –que por algo los documentos del Pentágono lo denominan “el Mare Nostrum” (“mar nuestro”)– tiene asimismo un crucial valor defensivo, ya que la península de Florida es un punto de fácil entrada al continente y, por lo tanto, de extrema vulnerabilidad para Washington. Apenas 1.000 kilómetros separan la Florida de la costa haitiana de la isla La Española. Junto con Cuba, Haití es la mejor y más inmediata vía de acceso a la península.