A las puertas de una catástrofe humanitaria
Israel no para los ataques y desoyó a Estados Unidos
Hasta Estados Unidos, principal socio de Israel, pide terminar los ataques, pero Netanyahu afirmó que “borrará” a los palestinosBombardeos israelíes mataron ayer a 25 palestinos en Rafah, luego de que Israel desoyera advertencias de Estados Unidos, la ONU y la Unión Europea (UE) y ratificara planes de atacar por tierra esta ciudad del extremo sur de la Franja de Gaza desbordada por un millón de desplazados tras cuatro meses de hostilidades con el grupo islamista Hamás.
Hamás advirtió que una operación militar terrestre en Rafah, que se ubica en la frontera con Egipto y es puerta de entrada de la ayuda humanitaria a la región costera, podría poner fin a negociaciones internacionales en curso que buscan un alto el fuego en Gaza a cambio de la liberación de los rehenes que el grupo islamista mantiene en la región.
Más de 28.000 palestinos murieron desde entonces en bombardeos israelíes en Gaza, y el 85% de los 2,3 millones de habitantes del enclave tuvieron que abandonar sus casas. La mayoría de ellos, más de un millón de hombres, mujeres y niños, hallaron un último refugio en Rafah, en instalaciones de la ONU, y dicen no tener ya adónde ir. La agencia de noticias palestina Wafa, citando fuentes médicas, dijo que decenas de palestinos resultaron heridos en el ataque de la madrugada de ayer, en Rafah. Mientras tanto, el Ministerio de Salud del Gobierno de Hamás, en Gaza, dijo que ataques israelíes mataron, al menos, a otros 112 palestinos en las últimas 24 horas.
El ministerio elevó a, al menos, 28.176 la cifra de palestinos muertos desde el inicio de la ofensiva israelí, en su mayoría, adolescentes, mujeres y niños, y a 67.784 la de heridos.
"No hay otro lugar para escaparse. No tengo dinero para ir al centro, las carreteras son peligrosas y la muerte está por todas partes", afirmó Muhammad, de 39 años y madre de cinco hijos, que perdió el contacto con su marido desde hace un mes.
Catástrofe a la vista
La comunidad internacional alertó sobre la "catástrofe humanitaria" que supondría un asalto a esta ciudad, la única de Gaza que aún no ha sido invadida por el Ejército israelí, y hasta Estados Unidos manifestó su oposición pese a ser el principal aliado de Israel y a haber dado apoyo diplomático y militar en general a la ofensiva contra Hamás.
Sin embargo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, rechazó estos temores y advertencias y ratificó los planes de lanzar una ofensiva terrestre en Rafah que cree fundamental para aplastar a Hamás y liberar a los rehenes en su poder, aunque dijo que el Ejército de Israel dará "paso seguro para la población civil" palestina. "La victoria está al alcance. Vamos a hacerlo. Vamos a acabar con los batallones terroristas de Hamás que quedan y con Rafah, que es el último bastión", afirmó Netanyahu en un extracto de una entrevista difundido durante la noche del sábado pasado por la cadena de noticias estadounidense ABC.
Hamás, que ya había advertido de la posibilidad de "decenas de miles" de víctimas en Rafah, alertó que una incursión terrestre de Israel hará saltar por los aires negociaciones mediadas por Estados Unidos, Egipto y Qatar para conseguir un alto el fuego en Gaza a cambio de la liberación de los rehenes.
"Cualquier ataque sobre Rafah desembocará en la explosión de las negociaciones para un intercambio" de los rehenes por palestinos presos en Israel, declaró un alto responsable del grupo islamista bajo condición de anonimato al canal Al Aqsa del grupo.
El dirigente de Hamás acusó a Netanyahu de querer "ahorrarse el precio de este intercambio" a través de la continuación en Rafah "del exterminio en masa y la catástrofe humanitaria".
El responsable de política exterior de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, se unió a otras voces internacionales al afirmar que una ofensiva allí "provocaría una catástrofe humanitaria indescriptible".
Estados Unidos, principal respaldo israelí, ha dicho que no respalda una ofensiva terrestre en Rafah y advirtió que, de no estar planeada apropiadamente, una operación como esa corre el riesgo de ser un "desastre".
El presidente estadounidense, Joe Biden, lanzó sus críticas más duras a Israel, al calificar de "exagerada" la represalia israelí por el ataque de Hamás del 7 de octubre.
La embajadora de EE. UU. ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, dijo que un ataque terrestre en Rafah "no puede seguir adelante y solo terminaría por agravar dramáticamente la emergencia humanitaria que estamos intentando aliviar".
