Ante los graves conflictos en Medio Oriente y en Ucrania

El papa volvió a pedir el fin de las guerras y puso como ejemplo el acuerdo entre Argentina y Chile

“Esto demuestra que cuando se renuncia al uso de las armas y se da el diálogo se hace un buen camino”, señaló Francisco
lunes, 2 de diciembre de 2024 · 08:30

“Esto demuestra que cuando se renuncia al uso de las armas y se da el diálogo se hace un buen camino”, señaló Francisco, quien reiteró su llamado a terminar con los conflictos en Ucrania y Medio Oriente.

El papa Francisco puso ayer como ejemplo de “diálogo”, para lograr el fin de los conflictos en Oriente Medio y Ucrania, el Tratado de Paz y Amistad alcanzado entre Argentina y Chile, cuyo 40º aniversario celebró él mismo hace una semana, en el Vaticano.

“En estos días se ha celebrado el 40º aniversario del acuerdo”, que, “con la mediación de la Santa Sede, puso fin a una disputa territorial que había llevado a Argentina y Chile al borde de la guerra”, recordó ante las miles de personas reunidas en la plaza de San Pedro del Vaticano por el rezo dominical del Ángelus.

“Y esto demuestra que cuando se renuncia al uso de las armas y se da el diálogo se hace un buen camino”, añadió antes de lanzar varios llamamientos a la paz tanto en Oriente Medio como en Ucrania.

El papa deseó que el Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile, que puso fin, gracias a la mediación vaticana, a la controversia territorial hace 40 años, sea “un modelo a imitar” ante los actuales conflictos y que el camino de paz y la cooperación entre ambos “pueda seguir siendo profundizado para el bien de los dos pueblos”.

Francisco presidió hace unos días una ceremonia por el 40º  aniversario del Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile por la disputa del canal de Beagle, (firmado el 29 de noviembre de 1984, gracias a la mediación de Juan Pablo II) “que evitó el conflicto armado que estaba por enfrentar a dos pueblos hermanos y se concluyeron con una solución digna, razonable y ecuánime”, dijo.

Junto al papa estuvieron presentes el canciller chileno, Alberto van Klaverenen, y el embajador de Argentina ante la Santa Sede, Pablo Beltramino, y que remplazó al ministro de Exteriores de su país, Gerardo Werthein, por “razones de agenda”.