Perú - Tras escándalo por denuncias en su contra
Nuevo presidente del Congreso, en la cuerda floja
Aunque aún no lleva un mes en funciones, el presidente del Congreso de Perú, Alejandro Soto, primero en línea de sucesión en caso de salida de la mandataria Dina Boluarte (foto), se tambalea al compás de múltiples denuncias que parecen reconfirmar el desprestigio del poder político en el país.
Soto “tiene las horas contadas y la cosa se agrava porque va camino a su desafuero y vacancia”, afirmó el parlamentario de izquierda Roberto Sánchez, impulsor de una iniciativa que busca sacar del cargo al flamante presidente del Legislativo.
La Alianza para el Progreso cerró filas en torno a su compañero, a quien el líder del partido, César Acuña, presentó como víctima de supuestas maniobras desestabilizadoras de parte de la prensa. Soto, abogado de 63 años, cuya labor como congresista pasaba inadvertida, surgió a fines de julio como la carta de FP y PL para presidir el Congreso, al parecer porque su perfil bajo podría generarle un clima más tranquilo.
Según investigaciones de prensa, Soto había acumulado hasta 55 procesos judiciales por diversos asuntos. Por ejemplo, contrató a una cuñada como asistente e impulsó una ley que lo favoreció en un litigio personal que tiene con una empresa que lo acusa de estafa. Esa empresa compró una casa en 2012 por 265.000 dólares, con intermediación del ahora presidente del Congreso, quien era por entonces su asesor legal. Después se estableció que el dueño de la casa vendida era el propio Soto, quien se la había comprado a unos campesinos por solo 5.000 dólares. Comenzó entonces un proceso en el que un tribunal halló culpable de fraude al parlamentario.
