Estocolmo - Nueva profanación del Corán desató reacciones en Bagdad

Crisis diplomática entre Suecia e Irak

El Gobierno de Irak expulsó a la embajadora sueca en Bagdad. Además, la sede diplomática del país escandinavo fue incendiada por manifestantes
viernes, 21 de julio de 2023 · 08:30

Irak expulsó ayer a la embajadora de Suecia en Bagdad, en medio de una crisis diplomática que se desató después de que en Estocolmo se otorgara un permiso a manifestantes antimusulmanes para realizar una protesta en la que, por segunda vez en dos meses, se profanó el Corán.

Un refugiado iraquí de 37 años, Salwan Momika, pisoteó ayer el libro sagrado del islam, aunque esta vez se abstuvo de quemarlo, como hizo frente a la mayor mezquita de Estocolmo el 28 de junio. En la solicitud que presentó a las autoridades y que fue aprobada, Momika había aclarado que su intención era quemar el Corán y la bandera iraquí frente a la embajada de ese país en Estocolmo.

La Policía sueca autorizó la protesta, argumentando que cumplía con la legislación sobre los derechos a la libertad de reunión y de expresión.

"La Constitución establece que se necesitan muchas razones para denegar a una persona un permiso para una reunión pública, por lo que anteayer concedimos un permiso a un particular para protestar", declaró Ola Osterling, de la Policía de Estocolmo.

La anterior quema del Corán, en junio, provocó una oleada de críticas internacionales y malestar en la comunidad musulmana.

Tras conocerse que iba a realizarse la nueva protesta, el primer ministro iraquí, Mohamed Shia al Sudani, "ordenó a la embajadora sueca en Bagad salir del territorio". La decisión se tomó por "la repetida autorización del Gobierno sueco para quemar el sagrado Corán, insultar las santidades islámicas y quemar la bandera iraquí".

Las autoridades también decidieron suspender la licencia de explotación del gigante sueco de telecomunicaciones, Ericsson.

Por otra parte, durante la madrugada, la embajada sueca en Bagdad fue incendiada por seguidores del influyente líder religioso Muqtada al Sadr. También se produjeron enfrentamientos con la Policía, que reprimió con camiones hidrantes a los manifestantes, que respondieron con piedras. Aún no se conoce la magnitud de los daños que sufrió el edificio, pero el Ministerio de Relaciones Exteriores sueco informó que su personal estaba "a salvo".

El Gobierno iraquí condenó el ataque, pero también lanzó una advertencia a Estocolmo por si permitía que la protesta siguiera adelante, amenazando con "romper" las relaciones diplomáticas entre ambos países. Por su parte, Sudani condenó "en los términos más duros" los hechos ocurridos en la embajada sueca y dijo que se trata de una "grave violación de la seguridad que requiere acción inmediata". Unos 20 manifestantes fueron detenidos y los servicios del primer ministro informaron que se decidió llevarlos "ante la Justicia".

Irak también declaró que "reafirma su compromiso de garantizar la seguridad y la protección de todas las misiones diplomáticas, y promete hacer frente a cualquier ataque dirigido contra ellas".

A raíz de lo ocurrido, el ministro de Relaciones Exteriores sueco, Tobias Billström, convocó al encargado de negocios iraquí en el país escandinavo.

"Lo que se produjo es totalmente inaceptable y el Gobierno condena estos ataques del modo más vehemente posible", afirmó Billström, y recordó que las autoridades iraquíes tienen la obligación de proteger las misiones diplomáticas en virtud de la convención de Viena.

No es la primera vez que se queman libros sagrados en Suecia y otros países europeos, a veces bajo iniciativa de movimientos de extrema derecha. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó una resolución, condenando la profanación del Corán y otros actos de odio religioso.