Buscará rediscutir el acuerdo Mercour - Unión Europea
Viaja Lula Da Silva para rechazar el endurecimiento de las relaciones
"Quiero discutir el endurecimiento del acuerdo Mercosur-Unión Europea aprobado por el Parlamento francés", afirmó el presidente brasileño, quien también mantendrá un encuentro con el líder italiano y con el papa Francisco.El Mercosur alcanzó en 2019 un acuerdo con la Unión Europea (UE) tras más de 20 años de negociaciones, pero el pacto no fue ratificado. Por esta razón el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, partió ayer rumbo a Italia y Francia, donde discutirá el acuerdo Mercosur-UE con sus homólogos francés, Emmanuel Macron, e italiano, Sergio Mattarella, tras el "endurecimiento" de las condiciones por parte de los europeos.
El mandatario brasileño, de 77 años, también se reunirá mañana con el papa Francisco en el Vaticano y, en París, asistirá además a la cumbre sobre un nuevo pacto financiero mundial para enfrentar el cambio climático.
"La UE no puede intentar amenazar al Mercosur con sanciones si no cumple esto o aquello. Si somos socios estratégicos, no tienes que hacer amenazas... tienes que ayudar", añadió, reiterando una declaración que dio la semana pasada al recibir en Brasilia a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Con Francisco, por otro lado, Lula quiere hablar del conflicto entre Rusia y Ucrania y sobre la desigualdad.
El Mercosur -integrado originalmente por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay- alcanzó en 2019 un acuerdo con la UE tras más de 20 años de negociaciones, pero el pacto no fue ratificado, en parte debido a la preocupación en Europa por las políticas medioambientales del expresidente ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro (2019-2022).
El clima mejoró con el regreso de Lula al poder en enero pasado, pero las exigencias medioambientales de los europeos, contenidas en un documento adicional al acuerdo presentado recientemente por la UE, moderaron el entusiasmo.
El almuerzo ofrecido por el presidente Macron está previsto para el viernes, último día de la agenda de Lula en Europa.
Lula participará jueves y viernes en París en la cumbre mundial que busca reformar la arquitectura de las finanzas globales para responder en mejores condiciones a los desafíos del cambio climático.
El brasileño también hablará el jueves sobre el medioambiente en el concierto "Power Our Planet: Live in Paris", frente a la Torre Eiffel de París.
En el evento musical, organizado por la ONG Global en paralelo a la cumbre, actuarán estrellas como Billie Eilish, Lenny Kravitz y H.E.R.
Hoy, el mandatario de Brasil se reunirá en Roma con el sociólogo Domenico de Masi; el miércoles, Lula será recibido por el presidente italiano, Sergio Mattarella, el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, y por el papa Francisco en el Vaticano.
Acusó a Bolsonaro
Por otra parte, el presidente Lula aseguró ayer que "está probado" que la turba que asaltó las sedes de las instituciones el 8 de enero en Brasilia lo hizo siguiendo las directrices del expresidente Jair Bolsonaro.
"Está probado que los fascistas intentaron dar un golpe coordenado por el expresidente que ahora intentan negar, pero cuando perdió las elecciones se quedó encerrado dentro de casa para preparar el golpe", dijo Lula durante una entrevista para el consorcio de medios Empresa Brasil de Comunicación.
"Vamos a actuar contra eso con mucha tranquilidad. Todo el mundo tendrá ocasión de defenderse. Quiero que estén todos tranquilos, que vamos a investigar. Quien sea culpable será juzgado por la Justicia ordinaria e irá para la cárcel si ha cometido algún crimen", agregó el presidente brasileño.
"No vamos a consentir a las personas que intentaron dar un golpe y destruir la democracia en el país", remarcó Lula. Por lo pronto, Bolsonaro será juzgado esta semana por el Tribunal Superior Electoral por cuestionar sin pruebas la fiabilidad del sistema de votación brasileño, así como por sus ataques a las urnas electrónicas. Por estos hechos, ha reconocido que posiblemente sea inhabilitado lo que frustraría una eventual intención de presentarse a las siguientes elecciones.
