Pese a que la oposición lo acusó de autoritario
Erdogan domina la elección en Turquía tras permanecer 20 años en el poder
La importancia de los resultados de las elecciones de ayer guardan directa relación con el significado geopolítico de Turquía en el mundo: es nada más y nada menos que el punto de contacto entre Europa y AsiaLos primeros resultados de las elecciones celebradas ayer en Turquía muestran al presidente Recep Tayyip Erdogan con una sólida ventaja, tras el recuento del 50% de los votos, según la agencia de noticias estatal turca Anadolu.
Erdogan obtuvo el 52% de los sufragios, frente al 41% del principal líder de la oposición, Kemal Kiliçdaroglu, jefe del partido socialdemócrata laico CHP. El tercer candidato, Sinan Ogan, solo obtuvo cerca del 5% de los votos.
Sin embargo, Kiliçdaroglu rechazó inmediatamente los resultados. “Estamos a la cabeza”, aseguró. Una de sus manos derechas, el alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, pidió a los ciudadanos hacer “caso omiso de las cifras ofrecidas por la agencia de noticias estatal”.
El líder turco gobierna el país desde 2003; primero, como primer ministro (2003-2014), y luego, como presidente, desde 2014 hasta hoy. Si se confirman los resultados, obtendría un nuevo mandato por otros cinco años.
Los sondeos preelectorales sugerían que se enfrentaba a la batalla más dura de sus dos décadas al frente de este país miembro de la OTAN, que en los últimos años ha sufrido turbulencias económicas y la erosión de los controles y equilibrios democráticos.
¿Quién es Erdogan?
A Erdogan se lo considera un hombre de mano dura. Muchos de sus seguidores lo respaldan porque estiman que defiende los valores conservadores y la expresión de la religión en la vida cotidiana. Pero sus detractores lo acusan de ser autoritario, populista y de haber menguado los derechos democráticos de los turcos.
Pero más allá de toda polémica, es sin dudas el líder político que más ha marcado el país desde el fundador de la República, Mustafa Kemal Atatürk.
Sus votantes siguen confiando en él por el gran el impulso económico que tuvo el país tras la grave crisis financiera de 1999. Sin embargo, en los últimos años, entre denuncias de golpe, oleada de detenciones de opositores y acusaciones de autoritarismo, su figura ha perdido popularidad y hay un gran descontento en la población.
Además, su Gobierno atraviesa períodos de constantes tensiones con la Unión Europea y Estados Unidos, a pesar de ser miembro de la OTAN.
Erdogan nació en 1954 en la región del Mar Negro, aunque a los 13 años su familia se trasladó a un barrio humilde de Estambul. Allí coqueteó con ser futbolista profesional, pero su padre lo obligó a seguir una carrera universitaria. Se graduó en Administración en la Universidad de Mármara y enseguida se unió al Partido de Bienestar (RP), de Necmettin Erbakan.
En 1994 fue electo alcalde de Estambul. Su gestión fue exitosa en materia económica, pero una acusación de “incitar al odio racial” lo llevó a pasar cuatro meses en prisión. Fue denunciado por leer un poema en público que incluía los versos “Las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas, nuestros cascos; los minaretes, nuestras bayonetas; y los fieles, nuestros soldados”.
En 2001 fundó un partido islamista y dos años después fue designado primer ministro, tras la victoria en elecciones de Abdullah Gül, del partido de Justicia y Desarrollo (AKP). En un primer tramo de su Gobierno recibió elogios por su política económica y por darle derechos a las minorías, pero pronto la oposición lo acusó de autoritarismo.
El terremoto del 6 de febrero, que derrumbó decenas de miles de edificios y causó la muerte de al menos 50 mil personas y más de 3 millones de desplazados, puso en tela de juicio la omnipotencia de un megapresidente que centraliza todos los poderes.
Precisamente, Erdogan ha señalado como uno de sus grandes logros la modernización de Turquía a través de la construcción, en la que basó su éxito durante su primera década en el poder, desde que era primer ministro.
Sin embargo, el terremoto evidenció la corrupción de contratistas y autoridades, que otorgaron permisos de construcción que no cumplían las normas antisísmicas.
Hay que tener en cuenta que Turquía, país miembro de la OTAN, goza de una posición privilegiada entre Europa y Medio Oriente y es un actor diplomático importante.
Erdogan acusa a la oposición de cercanía con "terroristas", de ser "borrachos" y de defender los derechos LGBTQ, que, según él, son una amenaza para los valores familiares tradicionales.
En un intento por atraer a los votantes afectados por la inflación, aumentó los salarios y las pensiones y subvencionó las facturas de electricidad y gas, al tiempo que muestra la industria de defensa y los proyectos de infraestructura de cosecha propia de Turquía.
