África - Horas de sangre por enfrentamientos entre el Ejército y paramilitares
Decenas de muertos en Sudán, entre ellos varios empleados de la ONU
El país africano es un caos y la población civil ha quedado en medio de esa lucha salvaje de militares por el poderLa dramática situación que vive Sudán, con los enfrentamientos entre los militares que están en el poder y los grupos paramilitares que tratan de derrocarlos, ha costado ya decenas de vidas, entre ellos las de tres empleados de Naciones Unidas en la región de Darfur.
El representante especial de la ONU, Volker Perthes, confirmó sobre los asesinatos de "tres empleados del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, que murieron en los enfrentamientos que estallaron en Kabkabiya, Darfur del Norte".
Situación
Los enfrentamientos entre el Ejército de Sudán y los paramilitares, que se disputan el poder tras el golpe de 2021, ya dejaron al menos 56 civiles muertos y cientos de heridos, pero esas cifras se consideran que todavía no reflejan la terrible realidad, ya que las víctimas serían más.
El Comité Central de Médicos de Sudán adelantó que habría "decenas de muertes" entre las fuerzas de seguridad que no están incluidas en ese balance. El comité agregó que, por lo menos, se contabilizaron unos 600 heridos, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad, los que no pudieron ser enviados a los hospitales debido a los intensos combates desplegados en la zona.
La capital de Sudán, Jartum, se vio sacudida durante las últimas horas por varias explosiones y disparos, tras una jornada de combates callejeros y de ataques aéreos.
Causas
El origen de esta violencia estalló tras semanas de tensiones entre el jefe del Ejército, el general Abdel Fatah al Burhan, y su adjunto Mohamed Hamdan Daglo, comandante de las Fuerzas de Apoyo Rápido, un grupo paramilitar fuertemente armado que agrupa a exmilicianos de la guerra de Darfur.
A pesar de que los dos bandos unieron sus fuerzas durante el golpe de Estado de 2021, que desató una crisis económica, social y política en el país, esa unión llegó a su peor final. Poco a poco los desacuerdos fueron acrecentándose con el tiempo y, ahora, se centran en el futuro de los paramilitares y su integración dentro de las Fuerzas Armadas.
Ambas partes culpan a la otra de las violencias y afirman controlar lugares clave de Jartum. Mientras que la capital de Sudán, sigue envuelta en el caos y los civiles solo piensan en sobrevivir día a día.
Situación crítica
"La situación es muy preocupante y no parece que vaya a calmarse pronto", añadió Ahmed Seif, un residente de Jartum. El hombre teme que su edificio haya sido alcanzado por los disparos, pero declaró que era demasiado peligroso salir a comprobarlo.
Varias imágenes mostraban ayer una densa humareda procedente de un edificio cercano al cuartel general del Ejército en Jartum. Los militares afirmaron que un edificio se "incendió" en medio de los enfrentamientos, pero que fue controlado.
Los médicos seguían pidiendo ayuda en las redes sociales, instando a establecer corredores seguros para las ambulancias y a un alto el fuego para tratar a las víctimas.
En las desérticas calles de Jartum se desprendía el domingo olor a pólvora, mientras los habitantes de la ciudad seguían atrincherados en sus casas.
Llamados a la moderación
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que una "escalada en el conflicto tendrá un impacto devastador en los civiles y agravará aún más la ya precaria situación humanitaria del país".
Por su parte, la Liga Árabe, a petición de Egipto y de Arabia Saudita, celebraron ayer una reunión de emergencia para discutir la situación en Sudán. También llegaron llamados de alto el fuego desde Estados Unidos, Rusia, Francia, Italia, Brasil, China, la Unión Africana, la Liga Árabe, la Unión Europea e, incluso, el exprimer ministro civil Abdalá Hamdok. Por su parte, el Papa Francisco, que dijo seguir los sucesos con "preocupación" y urgió a retomar el diálogo en el país.
Pero de momento, los dos generales no parecen dispuestos a dialogar y cada uno calificó al otro de “criminal”. El último episodio de violencia se suma a la represión de las manifestaciones a favor de la democracia que han sacudido el país en los últimos 18 meses y dejaron más de 120 civiles muertos.
La disputa entre ambos generales bloquea la transición democrática exigida por la comunidad internacional para reanudar su ayuda a Sudán, uno de los países más pobres del mundo.
