Bolivia - Panorama político
El oficialismo podría ir dividido
Un catedrático boliviano analizó el panorama preelectoral de su país, indicando que son “insalvables” las diferencias entre el actual presidente Luis Arce y el histórico líder del MAS, Evo MoralesLas diferencias que manifiestan hace meses el expresidente boliviano Evo Morales y su hasta hace poco "delfín" y en el presente primer mandatario Luis Arce escalaron a un punto que parecen insalvables y, al menos ayer, los dos máximos dirigentes del oficialismo se encaminan a dirimir sus litigios en las urnas como candidatos de sellos distintos, lo que abre las puertas a un reposicionamiento de la oposición o, en el mejor de los casos, a repotenciar a la izquierda.
Agrega que el distanciamiento que asomó a finales de 2021, apenas un par de meses después de la asunción de Arce, se acrecentó hasta un quiebre de retorno aparentemente imposible: Morales anunció hace una semana que será candidato en 2025 y Arce coquetea con buscar la reelección, aunque no está claro como aspirante de qué fuerza.
"Lo que creo es que van a ir las dos candidaturas, la de Arce y la de Morales. Arce tiene el derecho constitucional y Morales tiene la voluntad y aspiración, además de la experiencia. El escenario puede ser efectivamente una ventana de oportunidad para la oposición, porque hay un partido de gobierno dividido en dos", evaluó el analista Carlos Cordero que, sin embargo, esbozó una variante a atender.
Para el docente de Ciencias Políticas de la Universidad Católica Boliviana también "cabe otra hipótesis, un efecto algo perverso, que plantea que la ruptura al interior del Movimiento al Socialismo (MAS) lo que en realidad hace es dividir el espacio político", pero sin dejar de retener una cómoda mayoría entre ambas fuerzas.
Cordero estimó que, por ejemplo, el "arcismo" y el "evismo" podrían ser primera y segunda fuerza en los comicios y reunir cerca del 60% o 70% de los votos, "lo que no es nada despreciable".
Arce fue el ministro de Morales en buena parte de su mandato, responsable de ejecutar la "resurrección" de Bolivia a partir de un osado plan económico-financiero.
Tras el golpe de Estado de noviembre de 2019 y la perspectiva de nuevos comicios, con Morales fuera del país, el exmandatario lo señaló como postulante del MAS.
Pero la independencia creciente de Arce ya en el poder y las sucesivas declaraciones de Morales, con cuestionamientos al accionar del Ejecutivo y contra algunas designaciones de ministros, fueron desgastando el vínculo.
El caso emblemático fue el del titular de Gobierno, Eduardo Del Castillo, destituido por la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP, Parlamento) con el voto aliado de opositores y el sector de Morales, en el hecho que probablemente inició la escalada final.
En un gesto de fortaleza, y de abierto enfrentamiento, Arce lo devolvió al cargo dos días después con un mecanismo hasta desafiante: lo destituyó con un decreto y lo restituyó con otro.
No es el único dirigente cercano a Arce con el que Morales aparece ensañado: el vicepresidente, David Choquehuanca -canciller de Morales durante años-, también está señalado por su tibieza para defender las conquistas del MAS.
Desde aquella votación dividida, Arce perdió la mayoría en el Congreso, que le permitía aprobar casi como un trámite las iniciativas del Ejecutivo, con el consecuente debilitamiento de la gestión.
El riesgo es el de una suerte de bloqueo institucional, porque el sector de Morales tiene exigencias para volver a una conducta de obediencia partidaria: las elecciones judiciales y una ley que regule el mecanismo de censura a los ministros.
"En política y en Bolivia no hay nada irreversible. Arce y Morales van a llegar divididos. Pero después de los resultados, van a limar asperezas y a cerrar las heridas, porque lo importante es conservar y reproducir el poder", vaticinó Cordero.
Brasil: Lula fue dado de alta
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue dado de alta ayer luego de dos días de internación tras haber sido operado de una artroplastía total de cadera por la cual le colocaron una prótesis en la cabeza del fémur derecho y fue llevado al Palacio de la Alvorada, la residencia oficial de Brasilia. Así lo informó el parte médico del Hospital Sirio Libanés de Brasilia, que indicó que Lula, de 77 años, "se encuentra con alta hospitalaria y seguirá la rehabilitación ambulatoria a los cuidados de sus médicos".
