Solidaridad casi total con la democracia del país hermano

Con el corazón mirando a Brasil

El presidente de Argentina se expresó en su carácter de titular de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Desde la oposición también hubo señales de repudio a la intentona en el país hermano

El presidente Alberto Fernández ayer expresó su repudio a la violencia ocurrida en Brasil, luego de que un grupo de bolsonaristas ingresó por la fuerza al Congreso, a la Corte y al Palacio del Planalto. Para el jefe de Estado argentino se trata de "un intento de golpe de Estado" contra Lula da Silva y pidió "defender la democracia" contra "los fantasmas golpistas que la derecha promueve".

Además, consideró que "quienes intentan desoír la voluntad de las mayorías, atentan contra la democracia y merecen no solo la sanción legal que corresponda, sino también el rechazo absoluto de la comunidad internacional", al mismo tiempo que les envió un mensaje a los golpistas: "La democracia es el único sistema político que garantiza libertades y nos obliga a respetar el veredicto popular".

Por otro lado, como presidente pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), hizo un llamado a los países miembros para que estén alertas ante la "inaceptable reacción antidemocrática que intenta imponerse en Brasil".

"Demostremos con firmeza y unidad nuestra total adhesión al Gobierno elegido democráticamente por los brasileños que encabeza el presidente Lula", dijo y aprovechó para remarcar que "estamos junto al pueblo brasileño para defender la democracia y no permitir #NuncaMás el regreso de los fantasmas golpistas que la derecha promueve".

Más tarde, en entrevista con el portal brasileño Band News, el mandatario agregó: “Quiero que todo el pueblo de Brasil sepa que tiene toda mi solidaridad y la del pueblo argentino. Lamentamos profundamente lo que hemos visto y confío en que el sistema judicial de Brasil encuentre a los responsables, como dijo Lula, a quienes han financiado estas acciones y los castigue con el rigor que la ley brasileña establece”.

También dijo que Brasil "no merece este tipo de sucesos". "Es un pueblo que ha vivido en democracia, que ha avanzado en democracia y la democracia debe ser preservada", agregó.

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en tanto, trazó un paralelismo con el asalto al Capitolio de EE.UU., ocurrido hace dos años, en vísperas de la asunción de Joe Biden.

A través de su cuenta de Twitter publicó las dos fotos de ambos episodios y comentó que "las imágenes de hoy en Brasilia replican con exactitud las imágenes del 06/01/2021 en el Capitolio de Washington. No es casual…".

Acto seguido, Fernández de Kirchner consideró que "los discursos del odio en medios de comunicación y redes sociales, la estigmatización del que no piensa igual, hasta querer inclusive suprimir su vida y la violencia, son el signo contemporáneo de las nuevas derechas. No basta con el imprescindible repudio o la necesaria condena…".

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, expresó su "profunda preocupación por el asalto a las instituciones de la democracia en Brasil. Mi condena absoluta a la acción violenta y mi total solidaridad y apoyo a Luiz Inácio Lula da Silva y a todo el pueblo de Brasil", expresó en Twitter.

La senadora nacional de JxC y vicepresidenta de la Cámara alta, Carolina Losada, expresó: "Todo mi apoyo al gobierno elegido democráticamente en Brasil. El voto del pueblo debe respetarse siempre".

Cinco horas más tarde, cuando la situación tendía a normalizarse y las fuerzas de seguridad retomaban el control en los principales centros del poder político brasileño, el expresidente Mauricio Macri repudió el hecho antidemocrático contra el gobierno de Lula.

Pero, además, usó su publicación para comparar el ataque al Congreso de Brasil con el pedido de juicio político del Frente de Todos contra los jueces de la Corte Suprema, lo que él consideró como un mecanismo político antidemocrático "igualmente brutal" que la invasión al Parlamento brasileño. 

Patricia Bullrich replicó prácticamente a Macri, tanto en la demora de su publicación como también con la acusación contra el Gobierno nacional. En este caso, la presidenta del PRO salió a confrontar con el presidente Fernández, al considerar que el mandatario argentino -y mandatario de la CELAC- solo podría opinar de Brasil "si retira el pedido de juicio político a la Corte".

El caso de Jorge Fauri es particular. El excanciller de Mauricio Macri rechazó el ataque al Congreso de Brasil, aunque puso en duda que los golpistas sean militantes de Bolsonaro. Y, de yapa, eligió caracterizar a los grupos violentos como "populistas".

El gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, manifestó "solidaridad" con Lula y enfatizó su "respaldo a la democracia y las acciones colectivas de carácter internacional para erradicar la violencia y el golpismo".

"Como presidenta de Diputados repudio de manera enfática la toma del Congreso Nacional de Brasil y le expreso toda mi solidaridad al presidente Lula", dijo la titular de la Cámara baja, Cecilia Moreau.

Lo propio hizo el ministro de Defensa, Jorge Taiana: "Repudiamos enérgicamente el violento asalto a las instituciones de Brasil", sostuvo, y apoyó "la firme reacción de Lula da Silva en defensa de la democracia".

El ministro de Economía, Sergio Massa, repudió "enérgicamente" hoy "los actos de violencia y el asalto a las instituciones democráticas en Brasil" y manifestó su "solidaridad para con el gobierno y el pueblo brasileños".

El gobernador de Jujuy y presidente de la UCR, Gerardo Morales, afirmó: "Tristes imágenes llegan de Brasil. Nuestro apoyo para Lula y el más enérgico repudio a la violencia, el autoritarismo y la intolerancia que son los principales enemigos de la democracia. No podemos permitir que en Latinoamérica se ponga en riesgo el Estado de Derecho".

La ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, repudió "el atentado a las instituciones en Brasil" y agregó que "cualquier acto de violencia que ponga en peligro la convivencia democrática debe ser condenado".

 

Las centrales sindicales

"La Confederación General del Trabajo de la República Argentina repudia firmemente el intento de alterar el orden democrático en la hermana República de Brasil", expresó el documento que fue compartido por uno de sus cosecretarios generales, Hector Daer.

Y continuó: "La voluntad popular del pueblo brasileño, que de manera contundente se ha expresado recientemente en elecciones transparentes otorgando el gobierno al compañero Lula da Silva, no puede ser atacada por fanáticos antidemocráticos".

En tanto, la CTA de las y los Trabajadores (CTA-T) condenó "de manera absoluta los actos golpistas y terroristas perpetrados por sectores de la derecha bolsonaristas de Brasil que expresa a los poderes fácticos, que una vez más intentan quebrantar el orden democrático en nuestra región".

"La irrupción y destrucción de edificios gubernamentales y el desconocimiento de la voluntad popular, constituyen un hecho gravísimo que debe ser repudiado y condenado por todos los espacios y organizaciones democráticas de nuestro continente y del mundo", expresó el documento.

Y convocaron a una reunión urgente de la Mesa Nacional para el lunes a las 10 en la sede de la calle Piedras 1065, "en el marco de la iniciativa solidaria convocada Confederación Sindical de las Américas, que representa a más de 55 millones de trabajadores y trabajadoras en todo el continente".

 

Los organismos de Derechos Humanos

Las Abuelas de Plaza Mayo expresaron su solidaridad "con el presidente Lula da Silva y el pueblo brasileño" acompañando la publicación de Twitter con el hashtag #Democraciaparasiempre.

Las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora repudiaron "los criminales atentados de quienes añoran tiempos dictatoriales" y sostuvieron que "los latinoamericanos somos hermanos y solo juntos podremos avanzar hacia más igualdad y más justicia social".

La Asociación Madres de Plaza de Mayo expresó su repudio "con toda nuestra lucha y energía el ataque a la democracia, a Lula Da Silva y al pueblo brasileño. ¡Los golpistas no pasarán!".

Lo propio hizo la diputada nacional del Frente de Izquierda, Myriam Bregman: "Todo nuestro repudio al intento golpista de bolsonaristas en Brasil".

Su par de Avanza Libertad, José Luis Espert, aseveró: "Trump, Bolsonaro... nefastos populistas de derecha antidemocráticos. Los resultados electorales se respetan. La voluntad popular se respeta".

 

A contracorriente

Uno de los que intentaron enmarañar los acontecimientos golpistas de Brasil fue Javier Milei. El diputado ultraderechista se valió de una fake news en Twitter -elaborada por el portal La Derecha Diario- en el cual se describió al ataque antidemocrático como una "masiva protesta reclamando que frenen las medidas dictatoriales de Lula”. 

Milei, que  siempre buscó ser un aliado a Jair Bolsonaro, tanto al apoyar su campaña a la reelección como también siendo anfitrión en la visita de su hijo al país, hace unos pocos meses atrás, no podía menos que sostener esa tesis en sus publicaciones.

Si bien fue el más explícito, Milei no fue el único dirigente argentino que mostró simpatía por los ultraderechistas brasileños. Días atrás Francisco Sánchez, el legislador del PRO que había pedido la pena de muerte para Cristina Kirchner, comentaba durante la asunción de Lula que el líder del Partido de los Trabajadores debería ir preso y destacaba a Bolsonaro por haber huido a Estados Unidos horas antes del traspaso presidencial.