Perú

Esta vez, el giro fue a la derecha

Mientras en la mitad del país siguen las manifestaciones, protestas y marchas, cuyo objetivo es la renuncia de la presidenta y el cierre del Congreso, la respuesta gubernamental comprende los llamados a la calma que ha hecho la mandataria Dina Boluarte y una dura represión por parte de la Policía y el Ejército.

Hasta ahora hay alrededor de 50 muertos y centenares de heridos, además de la declaración del estado de emergencia. Así, el Gobierno de Boluarte se ha ido alineando al perfil de sus socios del sector de la derecha.

Luego de que Boluarte asumiera la Presidencia, el rumbo político del país era más bien indefinido. A mediados de enero, la definición se fue aclarando, luego de haberse hecho un cambio de primer ministro y la multiplicación de protestas y la violenta represión, que llevó a tres ministros a renunciar por discrepancias.

Boluarte está apoyada por los grupos de derecha, que representan algo más de un tercio de los escaños del Congreso y que han recibido reconocimiento mediante la designación de algunos ministros y altos cargos en el Ejecutivo. La presidenta dirige frecuentes discursos en los que pide perdón por los baleados a manos de las fuerzas del orden y ha hecho suya la propuesta de adelantar las elecciones. Sin embargo, aún se halla pendiente el establecimiento de la fecha de las próximas elecciones generales, que se harían en 2023 o en 2024.

La renuncia de una aturdida Boluarte no comporta una solución a los problemas de fondo del país, aunque sería una válvula de escape a la presión de una marea social, que tiene hondas raíces en la desatención secular, teñida de discriminación y desprecio, que sufren vastos sectores del Perú.