Brasil - Asumió el nuevo presidente ante unos 300 mil seguidores y sin la presencia de Bolsonaro

Lula prometió reconstruir el país

La ceremonia contó con la presencia de 17 jefes de Estados y una gran cantidad de personalidades de la política mundial

El flamante presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró ayer, al asumir su tercer mandato, que su gestión deberá "reconstruir el país" tras el "proceso de destrucción nacional" que ejecutó su antecesor, Jair Bolsonaro, defendió a la democracia como la gran victoriosa en las elecciones e hizo un diagnóstico "aterrador" sobre la herencia recibida en términos de políticas públicas.

En el discurso de investidura, Lula enfatizó que su prioridad en política externa será Latinoamérica, el Mercosur, la Unasur, los BRICS y una relación "activa y altiva" con sus principales socios comerciales extrarregionales, como China, Estados Unidos y la Unión Europea.

En el discurso en la Cámara de Diputados ante la Asamblea Legislativa e invitados extranjeros, entre ellos el presidente argentino, Alberto Fernández, Lula aseguró que "el legado recibido es aterrador" debido a la destrucción de las políticas públicas y, sobre todo, el modelo económico aplicado con el regreso del hambre.

"Dilapidaron empresas estatales y bancos públicos; se entregó el patrimonio nacional. Los recursos del país fueron saqueados para satisfacer la estupidez de los rentistas y accionistas privados de las empresas públicas. Es sobre estas terribles ruinas que asumo el compromiso, junto con el pueblo brasileño, de reconstruir el país y hacer de nuevo un Brasil de todos y para todos", aseguró el líder del PT, expresidente entre 2003 y 2010.

Y continuó: "Tener que repetir hoy este compromiso ante el avance de la miseria y el retorno del hambre que habíamos superado es el síntoma más grave de la devastación que se impuso al país en los últimos años", afirmó.

A pesar de las críticas a su antecesor, Bolsonaro, el presidente afirmó que no adoptaría un "ánimo de venganza" frente al bolsonarismo, sino aplicar la ley con amplio derecho de defensa.

Lula acusó al gobierno de Bolsonaro de haber cometido un "genocidio" con el "oscurantismo y el negacionismo" aplicado en las políticas de salud para enfrentar la pandemia, que dejó casi 700 mil muertos; sostuvo que la campaña electoral mostró dos proyectos de país y un contraste entre democracia y dictadura, y recordó el clima político de los años 80 tras el fin de la dictadura.

"Bajo los vientos de la redemocratización, dijimos: ¡Dictadura, nunca más! Hoy, después del terrible desafío que hemos superado, debemos decir: ¡Democracia, para siempre!", afirmó Lula.

El presidente convocó a luchar contra la ley del techo del gasto público y "poner nuevamente en funcionamiento la rueda de la economía", incentivando el consumo interno, buscando una reforma laboral para proteger a los trabajadores cuentapropistas y la reindustrialización basada en el desarrollo de la ciencia y tecnología.

Puso como motores de este modelo industrial al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y la estatal Petrobras, además de recuperar la política de medio ambiente con Brasil como núcleo internacional de la lucha contra el cambio climático. "Ninguna nación se ha levantado ni puede levantarse sobre la miseria de su pueblo.

Los derechos e intereses de la población, el fortalecimiento de la democracia y la recuperación de la soberanía nacional serán los pilares de nuestro Gobierno", aseguró en su discurso. Prometió reactivar los sistemas de transparencia gubernamental y anunció que revocará los decretos que permitieron el acceso de armas y municiones a miles de personas. "No necesitamos armas, sino educación, libros y cultura".

Lula dijo que su Gobierno buscará reparar la deuda histórica con los pueblos indígenas para proteger su territorio de las actividades predatorias, sobre todo en la región amazónica, y citó la creación del primer Ministerio de Pueblos Originarios.

 

La ceremonia

La ceremonia estuvo precedida por el titular del Senado, Rodrigo Pacheco, quien antes de comenzar pidió un minuto de silencio por la muerte de Pelé  y del Papa emérito Benedicto XVI.

Lula llegó al Congreso para jurar como presidente por tercera vez con una lapicera que un seguidor le regaló en la campaña de 1989, en Piauí, estado más pobre del país, cuando se presentó por primera vez a la presidencia. Lula contó que no encontró la lapicera cuando asumió en 2003 y 2007, pero sí la recuperó para 2022.

 

Sin Bolsonaro y con 300 mil seguidores

El bolsonarismo no asistió a la ceremonia que se realizó en la Catedral Metropolitana ante 300 mil seguidores que llegaron desde todo el país, ya que el expresidente abandonó Brasil el viernes hacia Estados Unidos para evitar el cambio de mando. Tampoco apareció el vicepresidente Hamilton Mourao, quien se negó a pasarle la banda presidencial.

A bordo de un Rolls Royce descapotable, Lula estuvo acompañado por la primera dama Rosángela Da Silva, con la que se casó en mayo pasado, y su exrival y vicepresidente Geraldo Alckmin y su esposa, Lu Alckmin.

 

De todas partes

Diecisiete presidentes y jefes de Gobierno, junto a cinco vicepresidentes y decenas de cancilleres y primeros ministros de todo el mundo participan en Brasilia de la ceremonia de asunción, junto a representantes de las principales organizaciones regionales y mundiales.

Hasta la capital brasileña llegaron los presidentes de la Argentina, Alberto Fernández; Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa; Timor Oriental, José Ramos-Horta; Cabo Verde, José Maria Neves; Alemania, Frank-Walter Steinmeier; Colombia, Gustavo Petro; Uruguay, Luis Lacalle Pou; y Ecuador, Guillermo Lasso. Además, el rey de España, Felipe VI, y los mandatarios de Angola, João Manuel Gonçalves Lourenço; Bolivia, Luis Arce; Chile, Gabriel Boric; Paraguay, Mario Abdo Benítez; Guyana, Mohamed Irfaan Ali; Surinam, Chandrikapersad Santokhi; y Honduras, Xiomara Castro. Nicolás Maduro fue remplazado  por el titular de la Asamblea Nacional (Parlamento), Jorge Rodríguez.

También estuvo la Primera Dama de México, Beatriz Gutiérrez Müller, en representación de Andrés López Obrador, y los vicepresidentes de Panamá, José Gabriel Carrizo; El Salvador, Félix Ulloa; China, Wang Qishan; y Cuba, Salvador Valdés Mesa; y el vice de Irán para Assuntos Parlamentarios, Seyed Mohammad Hosseini.

Por Perú, fue el jefe del Consejo de Ministros, Alberto Otárola -porque el país no tiene vicepresidentes y no estaba claro quien quedaba al mando si viajaba la presidenta Dina Boluarte-, y por Ucrania, en plena guerra con Rusia, fue la viceprimer ministra Yulia Svyrydenko.

Las presencias se completan con jefes parlamentarios, cancilleres, embajadores y ministros, junto a representantes de la ALADI, la CEPAL, la ONU, la CAF, la FAO, la Unesco, la OIT, Unicef, el PNUD, la OEA y la OIM.