Por la guerra en Ucrania - El costo de la energía se disparó en Europa debido a las sanciones aplicadas a Rusia

Europa activa planes de ahorro energético ante suba de precios

España, Francia y Alemania adoptan fuertes medidas
miércoles, 3 de agosto de 2022 · 08:30

España acaba de sumarse a las iniciativas dispuestas por otros países europeos y lanzó un plan de ahorro energético para hacer frente a las grandes subas en el costo de la electricidad, que se vieron agravadas por la guerra entre Rusia y Ucrania y se convirtieron en uno de los motores de una ola inflacionaria mundial.

Desde el inicio del conflicto, el precio de la energía se disparó en la región por las sanciones y contrasanciones entre la Unión Europea (UE) y el Kremlin, que redujeron la oferta de suministro de petróleo, pero sobre todo de gas ruso, que hasta antes de la guerra representaba más del 40% de las importaciones de ese combustible en el bloque.

"La situación del gas en Europa está pasando de un escenario 'malo' a un escenario 'feo' en el último mes", advirtió ayer un informe del Bank of America.

Según dicha entidad, Rusia -el mayor proveedor individual de energía de Europa- está "jugando" con el gas como arma geopolítica.

El gigante energético ruso Gazprom redujo en un 31% sus exportaciones de gas hacia los países no pertenecientes a la postsoviética Comunidad de Estados Independientes (CEI), entre ellos, los europeos, según cifras de los últimos seis meses, que dan cuenta de los cambios que produjo la invasión, con un redireccionamiento del suministro hacia China e India.

Esta caída del volumen de gas amenaza con elevar aún más los precios de la energía e incrementar la inflación, a pocos meses de que Europa empiece a demandar más suministro por el comienzo del frío.

Para evitar una escasez de gas en el invierno boreal, diversas naciones europeas comenzaron a planificar el racionamiento de los suministros de este combustible y lanzaron también diversas medidas para ahorrar energía.

El último país en pasar al modo de economía energética fue España, que adoptó "un plan de ahorro y gestión energética" para moderar el aire acondicionado y la calefacción en comercios, edificios culturales y estaciones de transporte.

Las medidas, ya implementadas desde mayo para dependencias públicas y que empezarán a regir en una semana, comprenden que los monumentos y las vidrieras de negocios apaguen sus luces a las 22 horas, mientras que se exigirá el cierre automático de puertas en espacios climatizados y se fomentará el teletrabajo para "ahorrar en desplazamientos y consumo térmico de los edificios", detalló la ministra, según consignó la agencia de noticias AFP.

También Francia prepara un plan de ahorro que pretende reducir en los próximos dos años un 10% de la energía consumida -gas natural, electricidad y carburante- con respecto a 2019.

"Debemos prepararnos para un escenario en el que todos vivamos sin gas ruso", dijo a mediados de julio el presidente francés, Emmanuel Macron, quien instó a guiarse por la "lógica de la sobriedad".

París, en tanto, promulgó el mes pasado una ordenanza municipal que prohíbe a los locales con aire acondicionado tener las puertas abiertas bajo amenaza de multa, una iniciativa implementada ya por otras ciudades como Lyon.

Además, el sector de supermercados y centros comerciales acordó un protocolo que dispone apagar los carteles luminosos tras el cierre, sistematizar la bajada de intensidad luminosa antes de la llegada del público y disminuir cuando sea posible la iluminación de la superficie de venta.

Medidas similares fueron también lanzadas en Alemania, uno de los países europeos más dependientes del gas ruso.

"No se puede excluir ninguna posibilidad", advirtió el ministro de Economía, Robert Habeck, quien sostuvo que Moscú usa "el arma del gas" contra Europa.

Ante esta situación, el Gobierno busca ahorrar todo el gas posible para llegar al otoño con los depósitos al 90% de su capacidad. "Ante la escasez de oferta, es necesario reducir la demanda", aseguró Habeck y manifestó que el "racionamiento" es inevitable.

También los territorios lanzaron diversas medidas: Berlín decidió apagar las luces de sus monumentos, al igual que la norteña Hannover, que también cortó hasta septiembre la calefacción y el agua caliente en edificios públicos, piscinas y gimnasios.

Todas estas políticas forman parte de los esfuerzos de la UE para limitar las importaciones de gas ruso.