Nicaragua- Grave crisis entre el Gobierno y la Iglesia

Hace 10 días que la Policía tiene cercado a un obispo

El obispo es un férreo crítico al Gobierno de Nicaragua, por lo que fue recluido en la Curia
lunes, 15 de agosto de 2022 · 08:30

El cardenal nicaragüense y arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, afirmó que la Iglesia espera encontrar una salida a la situación del obispo Rolando Álvarez (prelado a cargo de la diócesis de Matagalpa, en el norte de Nicaragua), retenido desde hace 10 días en su Curia por la Policía, acusado de intentar “desestabilizar” el país.

“Todas nuestras iglesias están orando, acompañándolo a él (Álvarez), y le pedimos a la virgen que pronto encontremos los cauces para solucionar (el problema) y que podamos seguir trabajando en evangelizar”, dijo Brenes.

No obstante, admitió que, a lo inmediato, no ve una solución a la crisis que vive Álvarez, aunque “toda la iglesia está orando para que el señor nos ilumine, para que busquemos siempre los cauces de paz, de reconciliación y el perdón”, expresó Brenes.

 

Denuncias del obispo

Álvarez, un fuerte crítico del gobierno de Daniel Ortega, no puede salir de la Curia desde el pasado 4 de agosto, donde permanece junto a otras 10 personas, pues está rodeada por un amplio cerco policial.

El obispo quedó sitiado tras denunciar la decisión de las autoridades de cerrar cinco emisoras católicas y exigir al gobierno que respete “la libertad” religiosa.

La Policía dijo que investiga a Álvarez, quien se encuentra en buen estado de salud pese al encierro, por intentar “organizar grupos violentos” e incitar al “odio” con el “propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua”.

Las pesquisas contra el religioso se producen en medio de las tensas relaciones que la Iglesia católica tiene con el Gobierno de Ortega desde las protestas opositoras de 2018, cuando varios templos abrieron sus puertas para refugiar a los manifestantes heridos y a los que huían de la represión.

Ortega, quien gobierna desde 2007, considera que esas manifestaciones fueron parte de un fallido golpe de Estado urdido por la oposición, con el apoyo de Washington y la complicidad de los obispos.

La Policía vigiló de cerca la catedral durante la misa, tras prohibir, el viernes, un peregrinaje con la virgen por las calles de la capital. “Hubiera podido llegar muchísima más gente si no tuviéramos esta triste represión”, manifestó Tania Sequeira, una asistente a la celebración.