En Brasil

Violencia política al extremo

La violencia política explotó en Brasil cuando un policía penitenciario federal, Jorge Guaranho, irrumpió en una fiesta de cumpleaños gritando consignas a favor del presidente Jair Bolsonaro y mató a tiros a un dirigente del partido del exmandatario y candidato presidencial Luiz Inácio Lula da Silva (foto), Marcelo Arruda, en un club social de Foz de Iguazú, estado de Paraná, en la frontera con la provincia de Misiones.

La Policía Civil de Paraná había informado que el agresor había muerto cuando el cumpleañero había alcanzado a responder a los disparos, pero la comisaria de la División Homicidios, Iane Cardoso, afirmó que está internado y bajo custodia. La funcionaria hizo la afirmación durante una conferencia de prensa en la que ratificó que hubo “motivación política” en el homicidio.

El ataque del policía bolsonarista tuvo motivaciones políticas debido a que el cumpleaños tenía la temática del Partido de los Trabajadores (PT) y la víctima, Arruda, usaba una remera con la cara de Lula. La invasión a la fiesta del dirigente que era también guardia municipal y tesorero del PT por parte del policía penitenciario federal bolsonarista ocurrió luego de que el jueves Lula debió utilizar chaleco antibalas en un acto en Río de Janeiro porque un hombre que fue detenido lanzó un explosivo de fabricación casera contra la multitud.

 

En Sri Lanka - Reina la incertidumbre

Los partidos políticos de la oposición de Sri Lanka -Nación insular al sur de India- mantuvieron reuniones ayer para acordar un nuevo gobierno, un día después de que manifestantes irrumpieran en el Palacio presidencial y obligaran al mandatario a refugiarse en un buque militar y anunciar su renuncia para esta semana, en medio del colapso económico del país.

Los manifestantes estuvieron en el Palacio presidencial, en su oficina junto al mar y la residencia del primer ministro, en exigencia de la dimisión inmediata del presidente Gotabaya Rajapaksa, mientras los soldados se desplegaron por la ciudad y el jefe del Estado Mayor, Shavendra Silva, pidió apoyo público para mantener la ley y el orden.

Los disturbios, que dejaron más de 100 heridos, fueron la culminación de una ola de protestas en la isla ubicada frente a la costa sur de India y sumida en una crisis económica y política sin precedentes, con escasez de medicinas, comida y combustible, que los manifestantes atribuyen a la gestión de Rajapaksa.

El Gobierno declaró una moratoria de su deuda por 51 mil  millones de dólares y busca un préstamo del FMI, por lo que debe presentar un plan sobre sostenibilidad de la deuda al organismo en agosto próximo antes de llegar a un acuerdo.

En el Vaticano, el Papa Francisco dijo que se unía “al dolor del pueblo de Sri Lanka, que continúa sufriendo los efectos de la inestabilidad política y económica”.