Compra de Twitter
Concentración mediática para desinformar
La compra por parte de Elon Musk -dueño de Tesla, SpaceX, Neuralink y The Boring Company- de la plataforma social Twitter no es una maniobra meramente económica y políticamente ingenua, sino que tiende de modo decidido a consolidar la monopolización de la comunicación en pocas corporaciones que se expanden hacia toda la cadena de valor de las tecnologías y, a su vez, profundiza la concentración de los datos personales en manos privadas en el mundo occidental. Estas corporaciones tienen la capacidad de apropiarse de los datos de millones de personas, de procesarlos en tiempo real e instalar mercancías e ideas en función de sus intereses.
Es preocupante para la comunicación y para la libertad de expresión, incluso para la democracia, esta concentración tecnológica y comunicacional. Twitter, pero también Facebook -Meta (WhatsApp e Instagram)- y Google -Alphabet (YouTube)- son las compañías más cuestionadas en relación a las diferentes varas con las que moderan el contenido. Los trols y bots se adueñan de sus plataformas saturándolas de noticias falsas y de grandes campañas de desinformación social.
