Francia - Elecciones presidenciales
El liberal Macron y la fascista Le Pen pasaron a segunda vuelta
Los analistas políticos calificaron el resultado de la primera vuelta como “debilitamiento de la democracia”El actual mandatario de Francia, Emmanuel Macron, fue el candidato más votado en la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebradas ayer, y se enfrentará a la ultraderechista Marine Le Pen en el balotaje, tras conocerse el escrutinio.
Macron, en el poder desde 2017, obtuvo poco menos del 29,7% de votos, seguido de Le Pen con el 23,9%; mientras que el izquierdista Jean-Luc Mélenchon solo alcanzó el 19,8% y se quedó a las puertas de la segunda vuelta que tendrá lugar el próximo 24 de abril.
De la elección participaron 12 candidatos y los analistas calificaron el procedimiento democrático como “catastrófico”, mientras que otros hablaron de “agotamiento democrático, desplazamiento de las referencias morales e históricas, cloacas ideológicas, banalización de las ideas más fanáticas y excluyentes de la ultraderecha y ocaso de los dos partidos que se alternan en el poder desde el pasado, socialistas y conservadores de herencia gaullista”.
El rasgo más espectacular fue, una vez más, el peso que ha ganado la extrema derecha en estos cinco años de mandato de Macron, al punto que ya no hay una lista de ultraderecha, sino dos: la de Le Pen y la de Eric Zemmour. La extrema derecha francesa consiguió promover sus obsesiones raciales en todos los medios e imponer así sus ideas en todos los debates políticos.
En el plano ideológico
Antes de la primera vuelta de ayer y más allá de los resultados, el triunfador ideológico fue el neofascismo francés.
Por primera vez en la historia moderna, la candidata de la ultraderecha, Marine Le Pen, parece estar en condiciones de disputarle al presidente saliente su lugar en el trono. Nunca antes había estado tan cerca del poder.
Con el socialismo metido en una cajita de música miniatura, apenas logró el 3%, la derecha de gobierno con porcentajes encogidos (8%) y casi toda la izquierda divorciada consigo misma, solo queda una alternativa en la figura y el movimiento de izquierda radical liderado por Jean-Luc Mélenchon.
Desde ayer queda flotando en Francia una sensación de irrealidad preelectoral. La elección está supeditada a un voto útil para que la opción liberalismo o fascismo no vuelva a reactivarse.
