Se multiplicaron los ataques ayer

La capital de Ucrania está sitiada por las fuerzas rusas

Los cuerpos de más de un millar y medio de civiles muertos fueron sepultados en zanjas. Cunde el hambre y la desesperación

Las fuerzas rusas, que se apostaron alrededor de Kiev anteayer, bombardearon áreas civiles de otras ciudades ucranianas, incluyendo un hospital de Mikolaiv, y estrecharon el cerco de Mariúpol, una ciudad portuaria del sureste asediada desde hace dos semanas y en la que miles de civiles están atrapados. 

Los bombardeos rusos destrozaron el aeropuerto de Vasylkiv, a unos 40 kilómetros al sur de Kiev, donde un depósito de gasolina se incendió.

En tanto, los suburbios del noroeste de la capital, como Irpin y Busha, llevan días bajo las bombas rusas, mientras los blindados de Moscú avanzan por el eje del noreste.

El consejero de la Presidencia ucraniana, Mikhailo Podolyak, reconoció que la capital “está sitiada”. El Ejército ucraniano indicó que las tropas rusas centran sus esfuerzos en la capital, en Mariúpol y en varias localidades en el centro, como Krivoi Rog, Kremenchuk, Nikopol y Zaporiyia. Medios locales indicaron también la activación de las sirenas antiaéreas en Kiev, Odesa, Dnipro y Jarkov.

 

Crisis humanitaria

La situación es desesperante en Mariúpol, junto al mar de Azov. Después de 12 días de asedio sus habitantes están incomunicados, sin agua, gas ni electricidad e incluso se pelean para conseguir alimentos. Han muerto 1.582 civiles, cuyos cuerpos fueron enterrados en fosas comunes.

La crisis humanitaria se agrava, con casi 2,6 millones de personas exiliadas de Ucrania desde el inicio de la invasión rusa, según cifras de la ONU. A ellos hay que sumar unos dos millones de desplazados internos, precisó el jefe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi.

El mayor éxodo se dio hacia Polonia que, según su guardia fronteriza, ha recibido 1,5 millón de personas. Estos refugiados “no se sienten como visitantes. Los han acogido en sus familias con ternura, con amabilidad fraternal”, dijo el presidente de Ucrania en un mensaje elogiando al país vecino. Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, acusó a las fuerzas ucranianas de “violaciones flagrantes” del derecho humanitario y pidió a su homólogo francés, Emmanuel Macron, y al canciller alemán, Olaf Scholz, que presionen a Kiev para que les ponga fin. 

 

Lo que traerá la guerra - Un nuevo orden monetario

La última semana se conocieron los datos de inflación de Estados Unidos para febrero y el nivel de incertidumbre de la economía global continúa escalando. El incremento interanual de precios fue del 7,9%, la cifra más elevada en 40 años. Se trata de datos que no incorporan plenamente los efectos de la guerra de Europa sobre las materias primas, lo que hace pensar que en marzo podría seguir la aceleración.

La situación bélica entre Rusia y Ucrania por el momento no termina de despejarse. Para los optimistas, próximamente podría alcanzarse un acuerdo entre las partes, mientras que los pesimistas aseguran que el conflicto recién empieza.

En la medida en que el conflicto siga, las presiones inflacionarias parecen lejos de revertirse en Estados Unidos, pero también para el mundo en desarrollo. Los países en guerra funcionan como un granero para el norte de Africa y Cercano Oriente. Turquía, Egipto y el Líbano son algunos de las economías que lucen más vulnerables. A esto se suman los faltantes de fertilizantes producidos en Rusia y el problema por el salto de precio del barril de crudo.

En este desorden se agrega la posibilidad de que la Reserva Federal norteamericana aumente más de lo esperado las tasas de interés, con el objetivo de contener la aceleración de precios. Es decir, dos nuevas fuentes de presión. por un lado, el freno para la actividad en Estados Unidos y, por otro lado, el impacto en los flujos de capitales que sostienen a buena parte de la deuda soberana y corporativa del mundo emergente.

Estos desajustes e interrogantes para la economía global van en aumento y hacen que los analistas planteen puntos de quiebre para la arquitectura financiera mundial. 

El estallido de la guerra y las sanciones de Occidente a Rusia marcan el punto de inicio para un nuevo orden monetario que estará liderado por el yuan, la moneda de China.

Valorar noticia

50%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
50%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia