A 48 horas del balotaje, máxima tensión en Brasil
Bolsonaro no reconoció la derrota y justificó los cortes que piden un golpe
La Justicia debió habilitar a las fuerzas de los distintos estados, toda vez que la Policía Federal está en declarada connivencia con los opositores, con el apoyo de Bolsonaro, que se calificó como “una víctima”
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, si bien aseguró que respetará la Constitución, evitó reconocer directamente la derrota del domingo ante Luiz Inácio Lula da Silva, en el primer pronunciamiento, dos días después de perder los comicios más importantes de la historia, en los cuales fracasó en su intención de ser reelegido.
En un pronunciamiento de poco más de 2 minutos en el Palacio de la Alvorada, residencia presidencial en Brasilia, Bolsonaro justificó la ola de protestas lanzadas por sus seguidores, con cortes en más de 220 rutas del país, quienes reclamaron la ejecución de un golpe de Estado y denunciaron fraude en las elecciones.
Justificó los cortes
“Mientras sigo siendo presidente y ciudadano, siempre jugaré dentro de la Constitución”, dijo, al mismo tiempo que justificó “los actuales movimientos populares (que) son fruto de la indignación y el sentimiento de injusticia de cómo se dio el proceso electoral. Las manifestaciones pacíficas son bienvenidas, pero nuestros métodos no pueden ser los de la izquierda, que siempre perjudicaron a la población, como invasión de propiedades, destrucción del patrimonio y cercenamiento del derecho de ir y venir”, aseguró el mandatario.
Bolsonaro agradeció los 58 millones de votos recibidos y dijo que es un “honor ser el líder de millones de brasileños que, como yo, defienden la libertad religiosa, la libertad económica, la libertad de opinión y la honestidad de los colores de nuestra bandera”.
No habló de Lula
El presidente evitó hablar de transición o citar a su rival, el flamante presidente electo, que lo convirtió en el primer jefe del Estado que fracasa en su intento reeleccionista.
Bolsonaro aseguró que, a diferencia de sus acusadores, él juega “dentro de las líneas de la Constitución”, y el mensaje que dejó fue el apoyo a los movimientos de ultraderecha, aunque con métodos pacíficos, y que aseguró que cumplirá los ritos hasta el fin de su mandato.
La transición
A su lado, el jefe de Gabinete, Ciro Nogueira, anunció que mañana comenzará la transición con el equipo de campaña de Lula, que designó, para esa misión, al vicepresidente electo, Geraldo Alckmin.
El pronunciamiento ocurrió luego de más de 12 horas, en las cuales manifestantes cortaron rutas en 10 estados, generaron trastornos en las rutas, desabastecimiento en algunas ciudades y un muerto en un accidente en el estado de Mato Grosso do Sul.
“La derecha -aseguró el presidente- surgió de verdad en nuestro país. Nuestra robusta representación en el Congreso muestra la fuerza de nuestros valores: Dios, Patria, Familia y Libertad. Formamos varios liderazgos en el país, nuestros sueños siguen más vivos que nunca y estamos por el orden y el progreso”.
El derrotado mandatario se victimizó al decir que está en inferioridad de condiciones que otros sectores políticos: “Enfrentando a todo el sistema, superamos una pandemia y las consecuencias de una guerra. Siempre fui rotulado de antidemocrático y, al contrario de mis acusadores, siempre jugué dentro de la Constitución. Nunca hablé en controlar o censurar a los medios ni las redes sociales”, dijo, supuestamente acusando a Lula de esas acciones.
Desorden y connivencia policial
El pronunciamiento de Bolsonaro tras la primera derrota de su carrera política (desde 1990 fue elegido ininterrumpidamente diputado y en 2018 fue electo presidente) ocurre en medio del caos generado por sus seguidores más radicales.
Este movimiento generó que perdiera, a dos días de su derrota, a los gobernadores aliados en San Pablo, Río de Janeiro y Minas Gerais, que repudiaron los cortes de rutas y pidieron a las personas derrotadas por Lula reconocer el resultado de la elección.
Sobre todo, porque la Justicia acusó de conniventes a sectores de la Policía Caminera Federal, donde posee lotes de poder el senador Flavio Bolsonaro, hijo del presidente, por evitar sacar de las rutas a los manifestantes y, además, ser vistos felicitando a los ultraderechistas.
Las asociaciones y entidades de camioneros condenaron las acciones. Bolsonaro, antes de las elecciones, entregó ayudas sociales de 1.200 dólares, en cinco cuotas, a los transportistas autónomos y taxistas, dos de los sectores que más lo respaldan.
A la falta de soluciones dadas por la Policía Caminera, el juez supremo Alexandre de Moraes determinó que las policías provinciales puedan actuar para despejar las rutas federales, algo que hicieron los gobernadores Rodrigo García, de San Pablo; Claudio Castro, de Rio, y Romeu Zema, de Minas Gerais.
Las elecciones del domingo fueron las más ajustadas de la historia, después de una campaña violenta, con el líder del PT con 50,9% de los votos ante el 49,1% del actual mandatario.
