Elecciones regionales y municipales en Perú

La extrema derecha ganó en Lima y Castillo perdió en todo el país

Los peruanos, desanimados por los enfrentamientos entre los partidos políticos, optaron en su mayoría por votar a movimientos regionales fundados en empresas. En todos los casos, ganaron los candidatos de extrema derecha
miércoles, 5 de octubre de 2022 · 08:30

Una de las resultantes más nítidas del reciente proceso electoral realizado en Perú, para elegir representantes regionales y municipales, ha sido la profundización de la crisis de partidos testimoniada en la fragmentación del voto y en el ánimo electoral. 

No pocos peruanos dijeron que fueron a votar con pena, por obligación, con poca ilusión porque no han visto un candidato que expresara una posible renovación de los partidos competidores cuya debilidad conlleva el riesgo de una personalización de la política peruana.

Sorprendentemente o no tanto, Perú Libre y Fuerza Popular, que hace poco más de un año y cuatro meses lucharon encarnizadamente en la segunda vuelta presidencial, esta vez fueron perdedores.

Los ganadores pertenecen a movimientos independientes regionales en Áncash, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Huancavélica, Huánuco, Ica, Junín, Madre de Dios y Puno. Otros tres de Somos Perú, en Loreto y San Martín; y Avanza País en Madre de Dios.

Tal es así que los candidatos postulados por Fuerza Popular, el partido cuya lideresa fue la candidata presidencial que había pasado a segunda vuelta en las elecciones de 2021, no ganaron en ninguna de las 19 regiones donde se presentaron, mientras que un desolador resultado también obtuvo Perú Libre, el partido que llevó a la presidencia de Perú a Pedro Castillo, toda vez que ninguno de sus candidatos ganó en las 15 regiones donde compitieron.

 

Ahora, partidos-empresas

La crisis de partidos ha motivado que en las regiones hayan ganado más los movimientos que los partidos, tal el caso de Acuña que ganó por Alianza para el Progreso en el norte, un partido-empresa, que gira alrededor de un personaje y no tiene una estructura democrática. “Hubo partidos que han ido perdiendo la presencia nacional, en un momento dependían de candidaturas locales hasta que ellos se dieron cuenta de que no necesitaban los partidos, es más, que se desprestigiaban asociándose a los partidos nacionales envueltos en denuncias de corrupción y optaron por sus propias organizaciones partidarias”, detalló Hernán Chaparro, investigador y docente de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima.

En el Perú, los gobiernos regionales como los municipios provinciales y distritales si bien guardan dependencia en relación al gobierno central, por ejemplo, en los mecanismos de recaudación tributaria altamente centralizada y en su capacidad de gasto, cuentan con una relativa autonomía administrativa que les permite implementar diversas obras públicas con la participación tanto de empresas privadas como entidades ejecutoras. Esto último ha sido aprovechado por la corrupción institucionalizada. Funcionarios públicos y autoridades políticas en muchos casos son los grandes promotores y auspiciadores financieros y logísticos de las candidaturas de diversos caudillos regionales, provinciales y distritales. Por estas razones, en los últimos años las propuestas electorales se han desvinculado de propuestas integrales que pongan en cuestionamiento los problemas estructurales del país y el carácter altamente centralista y excluyente del actual régimen político que se sostiene en la Constitución de 1993.


Un ultraconservador en Lima

El ganador de la contienda para ocupar el sillón de la Alcaldía de Lima donde viven 10 millones de habitante, un tercio de la población del país fue el empresario Rafael López Aliaga por el partido ultraconservador Renovación Popular con 26,28% de los votos, un  ajustado 0,9 puntos por encima de su rival, el exmilitar derechista acusado por violaciones a los derechos humanos, Daniel Urresti, de Podemos Perú, con el 25,37%.  

López Aliaga - apoyado por el fujimorismo que no presentó candidato en Lima- había asegurado, antes de conocer el resultado definitivo, que ya estaba “trabajando con bancos internacionales” para “conseguir dinero para Lima”.

Respecto al presidente Castillo,  López Aliaga  quien hizo buena parte de sus millones con el monopolio que le dio la dictadura de Alberto Fujimori para la operación del lucrativo tren a las ruinas de Machu Picchu, le pidió que “renuncie de una vez por el bien del Perú, que se asile a un país” y deje a Perú “en paz”.

Los porcentuales obtenidos por los otros candidatos ha dejado de manera nítida la fragmentación del electorado: el exfutbolista George Forsyth del centroderechista Somos Perú,  el 18,93 %, seguido por Elizabeth León, del partido centroizquierda Frente de la Esperanza, con 10,92 %. En quinta posición figura Omar Chehade, de Alianza Para el Progreso (APP), 7,10 %, seguido por Gonzalo Alegría, acusado por su hijo de abuso sexual, con el 6,38 %, y María Elena Soto, del derechista Avanza País, 3,5 %.

En el marco general del país, las opciones conservadoras y derechistas fueron las ganadoras en este proceso electoral; sin embargo, su victoria se ha dado en un marco de alta fragmentación a nivel nacional con la predominancia de organizaciones regionales, no partidos nacionales, y en un clima de creciente descontento social acicateado cotidianamente por la crisis económica y por las recurrentes crisis políticas que debilitan de manera considerable la legitimidad de las instituciones, que no permite con certeza vislumbrar un igual resultado en las próximas elecciones generales del país andino.