Balotaje en Brasil - Por más de dos millones de votos
Ganó Lula
Pese a centenares de operativos policiales en las rutas para demorar a los votantes del líder opositor, Luiz Inácio Lula da Silva se impuso ayer en la segunda vuelta y será, por tercera vez, presidente de BrasilEl exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, lideraba anoche el conteo de votos en el balotaje con el 50,87% frente al 49,13% del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, cuando restan escrutar menos del 0,5% de los votos, con lo que el líder de izquierda ya obtuvo los votos necesarios para acceder, por tercera vez, a la presidencia de la vecina nación.
Lula da Silva será el nuevo presidente de Brasil después de ganarle ayer al mandatario al ultraderechista Bolsonaro en un histórico balotaje que le permitirá llegar nuevamente al poder en la mayor economía de Latinoamérica y principal socio comercial de Argentina.
La exigua diferencia, por cierto, representa que Lula triunfó por más de dos millones de sufragios. Los primeros resultados de estos históricos comicios, que coronan una de las campañas más violentas en Brasil desde el retorno a la democracia, comenzaron a conocerse poco después de que cerraran los centros con urnas electrónicas, a las 17.
Escándalo
El balotaje realizado ayer estuvo marcado por el escándalo generado por operativos policiales en las rutas para demorar la llegada de los votantes del líder opositor.
La presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, pidió la detención del jefe de la institución policial, Silvinei Vasques, que había publicado en Instagram un mensaje en apoyo a la reelección de Bolsonaro.
El funcionario fue convocado de urgencia al Tribunal Superior Electoral, cuyo titular, Alexandre de Moraes, ordenó el cese de las operaciones entre las 15.30 y las 17, es decir, hasta el fin de la votación.
Moraes, considerado parcial por el presidente Bolsonaro desde 2021 cuando comenzó a denunciar la falta de transparencia de las urnas electrónicas, sostuvo que el informe del jefe policial indica que las operaciones fueron por cuestiones de "tránsito" y que se investigará una por una las acciones.
La Policía Caminera se vio envuelta en un escándalo al instalar nada menos que más de 540 operativos en rutas, especialmente en el noreste del país, con el que bloquearon el paso de muchos electores del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula.
Esta segunda vuelta coronó una de las campañas más violentas en Brasil desde el retorno a la democracia, que incluyó ataques en los que murieron varios seguidores de Lula a manos de partidarios de Bolsonaro.
Uno y otro
Lula votó cerca de San Pablo y dijo que en la elección estaba en juego "un modelo de país y de vida”, mientras que el Bolsonaro sufragó en Río de Janeiro y se mostró confiado en vencer "si Dios quiere" y "por el bien de Brasil".
Unos 150 millones de brasileños estuvieron habilitados para votar ayer. Más del 20% del electorado se abstuvo de hacerlo en la primera vuelta y gran parte del esfuerzo final de ambos candidatos estuvo destinado a potenciar la concurrencia a las urnas.
El presidente, de 67 años y en el poder desde 2019, se presenta como el paladín de los valores familiares tradicionales, opuesto al aborto, al matrimonio igualitario y a la educación sexual integral.
Tenemos "expectativas de victoria para el bien de Brasil. Solo hemos tenido buenas noticias en los últimos días. Si Dios quiere seremos victoriosos hoy a la tarde", dijo Bolsonaro, luego de votar en una escuela del oeste de Río de Janeiro.
El mandatario de ultraderecha llegó a la escuela en el barrio Villa Militar, en el oeste de Río de Janeiro, minutos antes de la apertura de las mesas, escoltado por una caravana de autos negros y vestido con la camiseta del seleccionado de fútbol de Brasil.
Desde allí se fue al Aeropuerto Internacional de Galeao para recibir al equipo de fútbol del club Flamengo, que ayer ganó la Copa Libertadores de América en Ecuador. El presidente alzó la copa y se sacó fotos con los jugadores.
El expresidente Lula, de 77 años, votó una hora y media más tarde en una escuela del cordón industrial de San Pablo.
"Esta elección no define solo un modelo de país, sino que define un modelo de vida para los brasileños", sostuvo, vestido con una guayabera blanca, luego de salir de la misma escuela donde se votó a sí mismo por primera vez para presidente en 1989.
"Por eso, es la elección más importante de mi vida, por un proyecto para que la democracia sea vencedora", agregó.
El veterano líder de izquierda abogó por relanzar el proceso de integración sudamericana y latinoamericana, reforzando el Mercosur y recomponiendo a la Unasur para poder negociar con las grandes potencias en pie de mayor igualdad.
Lula sin Congreso
En esta elección de alta tensión también se eligieron en balotaje 12 gobernadores en estados de los cuales los más importantes son San Pablo, Río Grande do Sul y Pernambuco.
La alianza de partidos que apoya a Bolsonaro obtuvo una amplia mayoría en el Congreso en la primera vuelta del 2 de octubre, lo que hubiera facilitado un eventual nuevo mandato, pero con los datos puestos sobre la mesa, todo parece que dificultará el gobierno de Lula, sobre todo a la hora de aprobar los proyectos de ley.
El presidente electo ayer prometió "arreglar el país", que aún está impactado por la crisis de la pandemia de coronavirus y sus 688 mil muertos, que ha achacado a una pésima gestión de la crisis sanitaria por parte de Bolsonaro.
Lula ha hecho hincapié en los logros socioeconómicos en sus dos mandatos, entre 2003 y 2010, cuando 30 millones de brasileños salieron de la pobreza con iniciativas sociales financiadas con un “boom” de las materias primas que exporta Brasil.
Lula cuenta con el apoyo de los más vulnerables y de quienes se resintieron de las políticas y exabruptos del ultraderechista Bolsonaro, como los jóvenes, las mujeres y las minorías.
El presidente, por el contrario, cuenta con el apoyo del electorado blanco, de las personas con mayores ingresos, de los sectores vinculados al agronegocio y, sobre todo, de los evangelistas. Ambos candidatos han prometido mantener políticas de ayuda social que Bolsonaro redobló en los últimos meses de cara a los comicios.
