Asesinato del presidente de Haití

Era conocido como “el hombre de las bananas”

Lo acribillaron a balazos durante la madrugada en su residencia de Puerto Príncipe

El presidente de Haití, Jovenel Moïse (foto), fue asesinado a la 1 de ayer, hora de ese país, por hombres armados no identificados que asaltaron su residencia y que, según el primer ministro interino Claude Joseph, hablaban inglés y español.

El asesinato se produce en un contexto de grave crisis de seguridad y política que Moïse trataba de atajar y que llevó al nombramiento, el pasado 5 de julio de un nuevo primer ministro, Ariel Henry, quien no llegó a asumir el cargo.

Durante el ataque también resultó herida su esposa, Martine Moïse, quien fue hospitalizada y en las próximas horas será trasladada a Estados Unidos.

Moïse, nacido en Trou du Nord, en el noreste de la Nación en 1968, se crió en el seno de una familia modesta en la que su madre trabajaba como costurera y comerciante y su padre era agricultor y mecánico.

Tras finalizar sus estudios universitarios en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Quisqueya, se mudó a la comuna de Port-de-Paix, donde inició un proyecto agrícola para producir bananas orgánicas.

Desde aquel momento, comenzó su éxito empresarial y, en menos de una década, Moïse se ganó el apodo de “el hombre de las bananas”. Asimismo, también desarrolló otros negocios vinculados a la agricultura y a la generación de energía eólica y solar.

En 1996 se casó con una de sus compañeras de clase, Martine Joseph, con quien tuvo dos hijos y una hija.

 

De empresario a presidente

Cuando el expresidente Michel Martelly lo nominó como candidato a la Presidencia del partido de centroderecha Tèt Kale, Moïse era un total desconocido, pero su origen rural y su éxito empresarial fueron una buena carta de presentación.

El empresario bananero asumió la Presidencia después de ser electo con el 55,6% de los votos el 7 de febrero de 2016 y con un escrutinio demorado por las acusaciones de fraude.

El asesinado se enfrentó a acusaciones de corrupción y tuvo que lidiar con olas de protestas antigubernamentales que, a menudo, eran violentas, a lo largo de todo su mandato. A principios de este año, en una serie de protestas generalizadas, el pueblo de Haití le exigió su renuncia.

Además, Moïse acusó a la oposición y a la oligarquía haitiana de estar gestando un “golpe de Estado para derrocar a su gobierno y asesinarlo”.

En 2019 Moïse suspendió por dos años las elecciones parlamentarias y un año después, disolvió el Parlamento y empezó a gobernar por decreto.

El ahora difunto mandatario había convocado a un referéndum para aprobar una nueva Constitución para “modernizar” la Carta Magna, según explicó. El proyecto no contaba con el apoyo de la oposición ni de la comunidad internacional, puesto que sospechaban que quería eliminar el artículo que impedía su reelección.

 

El octavo magnicidio

Suman ocho los mandatarios asesinados latinoamericanos mientras se encontraban en ejercicio de su mandato desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad. El último episodio ocurrió a la 1 de ayer en Haití donde fue ultimado  a balazos  el presidente  Jovenel  Moïse.

El 21 de julio de 1946, en Bolivia, una turba sacó del Palacio de Gobierno a Gualberto Villarroel y lo arrastró por la plaza mientras era apuñalado. Había promulgado profundas reformas sociales, incluidas el reconocimiento a los sindicatos y el derecho a la pensión y al retiro voluntario. Se le recuerda por la frase: “No soy enemigo de los ricos, pero soy más amigo de los pobres”.

El 13 de diciembre de 1950 fue secuestrado por un grupo liderado por Rafael Simón Urbina el presidente de la Junta Militar de Venezuela, Carlos Delgado Chalbaud, que fue asesinado en una casa de la urbanización Las Mercedes de Caracas, propiedad de Antonio Aranguren.

El tercer crimen ocurrió el 2 de enero de 1955 y fue ultimado con una ráfaga de ametralladora en el Hipódromo de Caracas el militar y presidente José Antonio Remón Cantera.

El 21 de septiembre de 1956 mataron al presidente de Nicaragua, Anastasio Somoza García, quien gobernó durante 16 años y ejerció un poder dictatorial. Somoza fue acribillado por el joven poeta opositor Rigoberto López Pérez, miembro del PLI, quien le disparó cinco balas (de las que acertó cuatro) con un revólver calibre 38.

El 17 de julio de 1957 mataron el presidente de Guatemala Carlos Castillo Armas, líder de un golpe de Estado que organizó la CIA de Estados Unidos.

El 30 de mayo de 1961 el presidente de la República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo fue ejecutado en su auto mientras viajaba por la carretera de Santo Domingo a San Cristóbal. El vehículo en el que viajaba Trujillo fue ametrallado con 60 impactos en una emboscada, siete de los cuales impactaron en el cuerpo del dictador. El 11 de septiembre de 1973, en el marco del Plan Cóndor, se registró la muerte del mandatario chileno, Salvador Guillermo Allende Gossens, primer presidente marxista en un país latinoamericano. En el golpe participaron las tres ramas de las Fuerzas Armadas y el cuerpo de Carabineros, apoyada por los intereses estadounidenses. Ese mismo día, después de que el Palacio de La Moneda fuese bombardeado por aviones y tanques, se dice que Allende se suicidó, aunque cabe la posibilidad de que haya sido alcanzado por disparos.

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