Unas 792.339 dosis se administraron ayer, una cifra récord para la campaña local de inmunización

Millones de franceses se vacunarán tras la obligatoriedad para entrar a bares

El presidente Emmanuel Macron anunció que se exigirá un certificado de inmunización o una prueba negativa para acceder a restaurantes y cines, o viajar en trenes y aviones
miércoles, 14 de julio de 2021 · 08:17

Casi 1,7 millón de franceses sacaron turno para vacunarse contra el coronavirus en las últimas 48 horas luego de que el presidente Emmanuel Macron anunciara que se exigirá un certificado de inmunización o una prueba negativa para acceder a bares, restaurantes y cines, o viajar en trenes y aviones.

Unas 792.339 dosis se administraron ayer en Francia, una cifra récord en un día para la campaña local de inmunización contra el virus.

“Son 792.339 los que recibieron una inyección hoy: récord superado. Este balance debe aún ampliarse y continuar en las próximas semanas. ¡Vacúnense!”, escribió en su cuenta de la red social Twitter el primer ministro, Jean Castex.

“Unas 800 mil personas han pedido hoy (por ayer) sus dos citas de vacunación. Esto representa 1,7 millón de franceses desde el lunes”, indicó Doctolib, el portal de salud privado usado en el país para reservar pruebas médicas.

El responsable del sitio web dijo ayer que el tráfico alcanzó un máximo histórico tras el discurso televisado de Macron del lunes por la noche.

“Registramos 20 mil citas por minuto, un récord absoluto desde el inicio de la campaña, y ha continuado durante la noche y esta mañana”, dijo Niox-Chateau.

Macron anunció que a partir de agosto, cualquier persona que quiera salir a comer o beber, tomar un tren de larga distancia o hacer compras en un centro comercial tendrá que mostrar una prueba de vacunación o un resultado negativo de la prueba de COVID-19.

Este comprobante también será necesario para asistir a un festival, al teatro o al cine desde la próxima semana.

El jefe de Estado también anunció la vacunación obligatoria para el personal de Salud, los trabajadores de residencias de ancianos y otros quienes trabajen con personas vulnerables a partir de septiembre.

Quienes incumplan la norma “no podrán trabajar y no serán pagados”, dijo ayer el ministro de Salud, Olivier Véran.

Macron explicó que el objetivo del Gobierno era reconocer el “civismo” de los vacunados, e “imponer restricciones a los no vacunados y no a todos”.

El número de contagios ha aumentado considerablemente en Francia en las últimas semanas, hasta superar los cuatro mil casos en los últimos días debido a la variante Delta, que es más infecciosa.

 

Críticas a las nuevas medidas

La palabra “dictadura” era tendencia en Twitter, en medio de acusaciones de que el Gobierno ha impuesto la obligatoriedad de las vacunas de forma velada.

Algunos se oponían alegando que con estas medidas se infringe la libertad personal de elegir si se vacunan o no, mientras que los antivacunas formulaban teorías conspirativas sobre los vínculos entre el Gobierno y las empresas farmacéuticas.

La líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, criticó al Gobierno por hacer obligatoria la vacunación para el personal de Salud.

“Los consideramos nuestros héroes del cotidiano, siempre ahí a pesar de sus bajos salarios y sus difíciles condiciones de trabajo. Ahora se les hace sentir culpables y se les amenaza con no pagarles, con una brutalidad indecente”, escribió en Twitter.

Jocelyn Bouyssy, director del grupo de cines CGR, dijo que estaba “muy enfadado” por los anuncios, que serán difíciles de aplicar y podrían impedir el acceso a las salas a muchos franceses. “Nos mandan al matadero”, sentenció

Los dueños de restaurantes también tomaron los anuncios con pesimismo.

Francia es uno de los países más escépticos del mundo sobre las vacunas. A finales de 2020, sólo 40% de los franceses estaba dispuesto a recibir la inyección.

 

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