OIT - Por los trabajadores informales
Un fuerte reclamo del Papa en la OIT
El Sumo Pontífice habló por videoconferencia en la 109º Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo, de las Naciones UnidasEl Papa Francisco aseguró ayer que “la falta de medidas internacionales de protección social frente al impacto de la COVID-19 ha provocado un aumento de la pobreza, el desempleo, el subempleo, el incremento de la informalidad del trabajo, el retraso en la incorporación de los jóvenes al mercado laboral, que esto es muy grave, el aumento del trabajo infantil, más grave aún, la vulnerabilidad al tráfico de personas, la inseguridad alimentaria y una mayor exposición a la infección entre poblaciones como los enfermos y los ancianos”.
“Estamos llamados a dar prioridad a nuestra respuesta hacia los trabajadores que se encuentran en los márgenes del mundo del trabajo y que todavía se ven afectados por la pandemia de COVID-19”, planteó el pontífice en un videomensaje enviado ayer a la 109º Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de las Naciones Unidas (ONU).
En ese marco, el Papa se refirió especialmente a “los trabajadores poco cualificados, los jornaleros, los del sector informal, los trabajadores migrantes y refugiados, los que realizan lo que se suele denominar el trabajo de las tres dimensiones: peligroso, sucio y degradante, y así podemos seguir la lista”.
Para Jorge Bergoglio, “muchos migrantes y trabajadores vulnerables junto con sus familias, normalmente quedan excluidos del acceso a programas nacionales de promoción de la salud, prevención de enfermedades, tratamiento y atención, así como de los planes de protección financiera y de los servicios psicosociales”.
Contra la “filosofía del descarte”
“Es uno de los tantos casos de esta filosofía del descarte que nos hemos habituado a imponer en nuestras sociedades”, denunció.
Para el Papa, que lleva promovidos tres encuentros mundiales de Movimientos Populares, “el trabajo va más allá de lo que tradicionalmente se ha conocido como empleo formal, y el Programa de Trabajo Decente debe incluir todas las formas de trabajo”.
“La falta de protección social de los trabajadores de la economía informal y de sus familias los vuelve particularmente vulnerables a los choques, ya que no pueden contar con la protección que ofrecen los seguros sociales o los regímenes de asistencia social orientados a la pobreza”, planteó en ese marco.
En especial, el Papa afirmó que “las mujeres de la economía informal, incluidas las vendedoras ambulantes y las trabajadoras domésticas, sienten el impacto del COVID-19 bajo muchos aspectos: desde el aislamiento hasta la exposición extrema a riesgos para la salud”.
“Por lo tanto, es muy necesario garantizar que la asistencia social llegue a la economía informal y preste especial atención a las necesidades particulares de las mujeres y de las niñas”, reclamó.
