Brasil y el juego del populismo de ultraderecha

Aseguran que Bolsonaro quiere un caos político

La fórmula de Jair Bolsonaro: crear caos para imponer “orden”

A la grave crisis sanitaria que vive Brasil se le sumó la semana pasada un terremoto político en el interior del Gabinete del presidente ultraderechista Jair Bolsonaro. El mandatario cambió a seis ministros y relevó a los tres jefes de las Fuerzas Armadas del país.

Los analistas estiman que este giro obedece a una estrategia de Bolsonaro para encauzar la popularidad de su gobierno y ganar simpatía y réditos dentro de algunos sectores.

Bolsonaro no tiene la fuerza política ni social para un autogolpe. El está en su peor momento. Está aislado políticamente, con poco diálogo. Además, está perdiendo el apoyo de la jerarquía militar.

El mandatario busca cierto equilibrio entre las fuerzas más extremas que constituyen su base y los conservadores más moderados, que lo apoyan con resistencias. Bolsonaro refuerza el equipo con “ministros ideológicos” para intentar reactivar el apoyo de sectores sociales ultraconservadores en los cuales ha perdido respaldo, sobre todo entre las llamadas “milicias digitales”, ya que muchos tienen vergüenza de apoyar el lado autoritario del Gobierno.

El bolsonarismo sigue apelando a la nostalgia del golpe militar. El pasado miércoles se cumplieron 57 años del golpe de Estado de 1964. Como es costumbre desde que el ultraderechista subió al poder, su administración recordó un nuevo aniversario de esta fecha.

Cada vez más, los analistas coinciden en que Bolsonaro está jugando “al caos político para, en un estilo populista de derecha, poder movilizar sectores sociales y conservadores a su favor”.

 

75%
Satisfacción
0%
Esperanza
25%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia