Vaticano - Carta del Papa al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional
Francisco pide finanzas al servicio del bien común
El Sumo Pontífice pidió por un modelo de recuperación capaz de generar soluciones nuevas, más inclusivas y sosteniblesEl Papa Francisco envió una carta a los responsables del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en la que expresa que la pandemia del coronavirus ha obligado a la sociedad mundial a “afrontar una serie de graves e interrelacionadas crisis socioeconómicas, ecológicas y políticas. Espero que sus debates contribuyan a un modelo de ‘recuperación’ capaz de generar soluciones nuevas, más inclusivas y sostenibles para apoyar la economía real, ayudando a los individuos y a las comunidades a alcanzar sus aspiraciones más profundas y el bien común universal”.
En la misiva, Francisco también llama la atención sobre la noción de recuperación la cual “no puede contentarse con una vuelta a un modelo de vida económica y social desigual e insostenible, en el que una ínfima minoría de la población mundial posee la mitad de su riqueza”.
En este contexto, el Sumo Pontífice vuelve su mirada sobre la convicción de que todos los seres humanos “han sido creados iguales”, sin embargo, “muchos de nuestros hermanos y hermanas en la familia humana, especialmente los que están en los márgenes de la sociedad, están efectivamente excluidos del mundo financiero”, y recuerda que “la pandemia, sin embargo, nos ha recordado una vez más que nadie se salva solo. Si queremos salir de esta situación como un mundo mejor, más humano y solidario, hay que idear formas nuevas y creativas de participación social, política y económica, sensibles a la voz de los pobres y comprometidas con su inclusión en la construcción de nuestro futuro común (cf. Fratelli Tutti, 169)”.
Francisco subraya que en el ámbito de las finanzas y de la economía, “la confianza, nacida de la interconexión entre las personas, es la piedra angular de todas las relaciones, incluidas las financieras. Esas relaciones sólo pueden construirse mediante el desarrollo de una “cultura del encuentro” en la que todas las voces puedan ser escuchadas y todos puedan prosperar, encontrando puntos de contacto, tendiendo puentes y previendo proyectos inclusivos a largo plazo (cf. ibíd., 216)”.
El Papa pone en evidencia que, aunque algunos países están impulsando planes particulares de recuperación, “sigue siendo urgente un plan global que pueda crear nuevas instituciones o regenerar las existentes, especialmente las de gobernanza global, y que ayude a construir una nueva red de relaciones internacionales para avanzar en el desarrollo humano integral de todos los pueblos”.
Para Francisco lo anterior se traduce en “dar a las naciones más pobres y menos desarrolladas una participación efectiva en la toma de decisiones y facilitar el acceso al mercado internacional”.
También en propiciar la reducción de la carga de la deuda de las naciones más pobres, lo cual, dice el Papa, sería “un gesto profundamente humano que puede ayudar a las personas a desarrollarse, a tener acceso a las vacunas, a la salud, a la educación y al empleo”.
Por último, el Sumo Pontífice señala que “reitero mi llamamiento a los gobernantes, a las empresas y a las organizaciones internacionales para que colaboren en el suministro de vacunas para todos, especialmente para los más vulnerables y necesitados (cf. mensaje “Urbi et Orbi”, Navidad 2020)”.
Al mismo tiempo, expresa sus deseos para que las deliberaciones de estas instituciones produzcan soluciones inclusivas y sostenibles, “al servicio del bien común, en el que los vulnerables y los marginados se sitúen en el centro, y en el que la tierra, nuestra casa común, esté bien cuidada”.
