Iraq - En medio de la violencia y amenaza de partición
Histórica primera visita de un Papa
Francisco arribará a territorio musulmán el próximo 5 de marzoEl viaje de Francisco del 5 al 8 de marzo será el primero de un Papa a Iraq, y hay quienes creen que podría ser el último al Estado iraquí tal como es hoy. La posible partición de Iraq no es idea nueva, pero una confluencia de factores la ha relanzado.
La visita del Papa llega, en efecto, en horas críticas, justo cuando Bagdad busca dejar atrás picos simultáneos de tensión entre Estados Unidos e Irán y de hartazgo social con sus malabares para complacer a esos dos aliados mientras la plata no alcanza.
Las restricciones a las protestas por el coronavirus y el nuevo Estados Unidos de Joe Biden, algo menos hostil a Irán, parecieron dar respiro a Iraq en ambos frentes.
Pero la pandemia hundió el precio del petróleo y acentuó las penurias de un país con una grieta sectaria que alienta ambiciones de autogobierno, y Biden es autor de un famoso plan para partir y poner fin a Iraq en su forma actual.
Además, en un hecho que promete multiplicar las tensiones en Iraq, el primer ataque ordenado por Biden desde su llegada al poder mató el jueves pasado a 22 integrantes de una milicia iraquí apoyada por Irán en una zona de Siria fronteriza con Iraq.
Irán, un país persa y la mayor potencia musulmana chiita, es pieza clave en este juego, que tiene a Iraq en el centro de la escena.
Tras el fin de su guerra con Irak en 1998, Irán creó, a través de partidos políticos y milicias, una vasta red de influencia dentro de su vecino, que es de mayoría árabe chiita.
La invasión estadounidense de 2003 alteró el balance de poder en Iraq, al derribar el Gobierno árabe y musulmán sunnita de Saddam Hussein y empoderar a los chiitas pro-Irán, además de cimentar la autonomía de facto de los kurdos en el norte del país.
Esto dio pie a una puja entre Washington y Teherán por alinear al Gobierno de Bagdad, y por otro lado, a una feroz persecución contra los sunnitas de fuerzas de seguridad y milicias chiitas y a una insurgencia sunnita, un combo que dejó miles de muertos.
En 2006, cuando arreciaba la violencia, Biden, en ese momento presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, propuso, como solución al caos, terminar con el Iraq unitario y dividirlo en regiones autónomas.
Biden presentó en 2007 su plan al Senado, que lo aprobó como resolución no vinculante. Ya vicepresidente de Barack Obama, lo ratificó en 2014.
A fines de 2019, una ola de protestas estalló en zonas árabes de Irak contra la corrupción y el desempleo y en reclamo del fin del sistema político vigente desde 2003, marcado por la rivalidad chiita-sunnita y la interferencia extranjera.
Sumado a esto, el triunfo de Biden reeditó el debate sobre otra fragmentación de Iraq, ya por la creación de una autonomía sunnita o la independencia de la zona kurda que se hizo oficialmente autónoma en 2005, en la primera partición de hecho del país.
Algunos analistas creen que la llegada de Biden abre la puerta a la aplicación plena del plan.
Sea como sea, parece obvio que Irán trataría de evitar este escenario, aunque no está claro a qué medidas estaría dispuesto a recurrir o si cuenta con el poder de hacerlo.
