Coronavirus en el mundo
La necesidad de "producción en masa" de vacunas obliga a las empresas a buscar alternativas
En apenas cuatro días la Unión Europea (UE) pasó de atribuir la demora en la fabricación de vacunas a "la escasez mundial de componentes" a reconocer que el bloque había "subestimado la producción en masa", una marca de cierto despiste institucional y, también, una señal de que el debate sobre el tema está lejos de saldarse.
Aunque las quejas y la discusión sobre la lentitud en la producción de vacunas -con el obvio incumplimiento de acuerdos- y el acaparamiento por parte de países ricos no tuvo la estridencia de semanas anteriores, algunas declaraciones y advertencias hacia adelante provocaron un ruido todavía notable esta semana.
"Hemos subestimado las dificultades de la producción en masa. Normalmente, toma de cinco a 10 años producir una nueva vacuna. Y lo hicimos en 10 meses, pero, en cierta forma, la ciencia ha superado a la industria", expresó la alemana Ursula von der Leyen, en lo más parecido a una autocrítica de parte del bloque europeo que, por eso mismo, armó un grupo especial "para incrementar la producción industrial" de inmunizadores.
La búsqueda de ese incremento tiene también el formato de desparramar la producción por el mundo.
El laboratorio BioNTech, por ejemplo, comunicó que empezará a elaborar su vacuna en una nueva fábrica de Marburgo, Alemania (su central está en la ciudad belga de Puurs), y la Sputnik V rusa ya empezó a ser fabricada en India, China, Brasil y Corea.
Argentina se ganó un título al respecto: hacia fines de diciembre el director ejecutivo del Fondo Ruso de Inversión Directa, Kirill Dmietriev, aseguró que existen planes para "desplegar desde el segundo trimestre la producción en Argentina". Serbia se sumará en las próximas semanas.
Pero no es la única vacuna que busca expandir su producción tercerizándola. Brasil, por ejemplo, también fabricará la china CoronaVac y ya recibió los insumos para producir 8,7 millones de dosis. Y Moderna se asoció al laboratorio madrileño Robi para acelerar sus productos.
Un salto de relevancia puede llegar de la mano de Sanofi/GSK y Janssen, por su gran capacidad industrial. El laboratorio francés prevé fabricar en Italia, Alemania, en cuatro plantas de Francia y en dos en Estados Unidos.
A esas iniciativas hay que sumar las chinas Sinovac, Cansino y Sinopharm, y la rusa Sputnik.
