Viaje de Francisco a Grecia - Ayer, en la isla de Lesbos
“Cuando se rechaza a los pobres, se rechaza la paz”, expresó el Papa ante los refugiados
“El futuro solo será próspero si se reconcilia con los más débiles”, expresó el Papa Francisco en Grecia. Al retornar ayer a la isla de Lesbos y sostuvo que, “cuando se rechaza a los pobres, se rechaza la paz”.
Las expresiones del Sumo Pontífice se realizaron durante su visita al centro de refugiados del campamento de Mavrovouni, desde donde hizo un llamado global y a Europa en particular a prestar atención a la crisis migratoria del Mediterráneo porque “es un problema del mundo y está en juego el futuro de todos”.
“Estoy aquí para ver sus rostros, para mirarlos a los ojos: ojos cargados de miedo y de esperanza, ojos que han visto la violencia y la pobreza, ojos surcados por demasiadas lágrimas”, agregó Francisco. El Papa calificó a la situación de los refugiados como “un problema del mundo, una crisis humanitaria que concierne a todos”.
Francisco, de 84 años, llamó a la humanidad a frenar el “naufragio de la civilización” que supone la situación de los inmigrantes y calificó como “terriblemente opaco” lo que sucede a nivel mundial con las migraciones.
“Cierres y nacionalismos, nos enseña la historia, llevan a consecuencias desastrosas”, lamentó antes de asegurar que “es una ilusión pensar que basta con salvaguardarnos a nosotros mismos, defendiéndonos de los más débiles que llaman a la puerta”.
En medio de las tensiones crecientes entre los países europeos por la acogida y gestión de los flujos migratorios desde Medio Oriente y el norte de Africa, el Papa reclamó “políticas más amplias” en esa perspectiva, ya que “no sirven acciones unilaterales”. Ayer domingo, el Papa recorrió a pie una de las calles centrales del campamento, durante la que estrechó las manos, saludó y bendijo a centenares de personas que se agolparon para verlo en una parte improvisada de la visita.
Rodeados por los alambres de púas que asemejan el centro a una prisión, los refugiados se alojan en casas hechas con containers reconvertidos, algunas provistas por las Naciones Unidas en 2016, cuando el pico de la llegada de personas a través del Mediterráneo disparó una ola de solidaridad internacional, incluida la primera visita del Papa.
