Facebook, escandaloso ejemplo de un nuevo orden económico global
Otro colonialismo en el mundo: el “capitalismo de la vigilancia”
Una economista, socióloga y profesora emérita de Harvard advierte acerca del nuevo colonialismo que “nos priva del derecho fundamental de poseer nuestros propios datos”“El día después de que todo el mundo quisiera cerrar Facebook, Facebook se cayó”, dijo Shoshana Zuboff, quien lleva años investigando los efectos de la digitalización en la sociedad.
“La caída de este lunes es un recordatorio de nuestra enorme dependencia hacia Facebook, pero puede ser buena para la empresa porque la reacción refleja que se produce cuando dependes de algo y te lo quitan de repente: entonces, luchas por conservarlo”, señaló Zuboff, quien expuso la estructura económica que considera que alimenta a Facebook: experiencias humanas transformadas en datos que predicen comportamientos.
Planteo del problema
El principal problema es que ese sistema, que impera en nuestra sociedad, nos priva del derecho fundamental de poseer nuestros propios datos, explicó la economista, socióloga y profesora emérita en la Harvard Business School.
“Facebook se ha convertido en una especie de ‘nevera’: es importante en nuestro hogar y en nuestras vidas, pero no pensamos en ello”, apuntó la científica.
“Los jóvenes dicen que ya no les interesa Facebook, pero a menudo pasan por alto que también incluye Messenger, Instagram y WhatsApp, además de los servicios para registrarse en sitios web. Y miles de negocios dependen de Facebook, lo cual refleja su poder como una gran empresa de plataformas tecnológicas”, añadió.
Nuevo orden económico
“Interactuamos en infraestructuras comerciales gigantes con fines de lucro. Eso tiene consecuencias visibles e invisibles en nuestra sociedad” y una de ellas, dice Zuboff, es el “capitalismo de la vigilancia”.
“Facebook opera de acuerdo a los imperativos económicos, los mecanismos establecidos, los protocolos fabricados y las exigencias de mercado del capitalismo de la vigilancia”, aseguró.
Se trata, según la economista, de una estructura de mercantilización de datos personales en la que lo más valioso son los comportamientos humanos, vigilados constantemente para extraer información, por lo que sostiene que Facebook es un escandaloso, osado y reprensible actor de un nuevo orden económico global”.
Empresas del poder
Dentro de este sistema, las empresas GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) -y sus homólogas en el hemisferio oriental, BATX (Baidu, Alibaba, Tencent y Xiaomi), desempeñan un papel clave.
“Todas estas grandes empresas invierten en tecnología para desarrollar la infraestructura de internet. Están en lo más alto de la red y contribuyen al sistema circular que refuerza su poder”, cuenta por su parte otra especialista, Zoetanya Sujon.
“Pero el capitalismo de la vigilancia -precisa Zuboff- no abarca solo a Facebook ni al sector tecnológico. Esta lógica económica se está institucionalizando en todos los sectores, desde empresas de seguros e inmobiliarias, hasta sistemas educativos, sanitarios y agrícolas, por poner algunos ejemplos”.
Es otro colonialismo
La estructura de poder del capitalismo de la vigilancia, que según Zuboff comenzó a establecerse en 2001, se fundamenta en el llamado “colonialismo de datos”.
Así como en la época colonial los imperios conquistaban pueblos enteros, apropiándose del territorio y de los recursos naturales, el colonialismo de datos se apropia de información extraída de comportamientos humanos.
“Lo que vemos es que las vidas humanas se han convertido en un recurso natural para la extracción de datos”, explicó Sujon.
“Google y Facebook son compañías que generan más ingresos que muchos países y se fundamentan principalmente en la expansión, por eso se les llama ‘imperios de la nube’ o ‘imperios de plataformas’”, agregó la académica.
La extracción de datos, explicaron, se hace de manera sigilosa y hasta engañosa y Zuboff lo compara con la conquista española y con cómo los textos eran escritos y leídos en español a nativos de las tierras “conquistadas” que no hablaban el idioma.
Esa falta de claridad da lugar a la llamada “paradoja de la privacidad”.
Salir con una contrarrevolución
Tiene que haber una regulación que ponga límites al poder de los imperios tecnológicos, así como se puso límites en su día al capitalismo monopolista, aunque va a ser muy difícil porque apenas estamos comenzando a plantear cómo regularlo.
Zuboff afirmó que “la institucionalización del capitalismo de la vigilancia a nivel global afecta a todo lo que hacemos. Han pasado dos décadas desde que se estableció el capitalismo de la vigilancia y, durante todo este tiempo, las empresas han logrado sumirnos en la ignorancia”.
“Es hora de que haya una contrarrevolución democrática. Todo lo que necesitamos son leyes que amparen nuestro derecho a ser dueños de nuestros datos”, proponen Zuboff y Sujon.
