Para “romper el hielo” impuesto por Trump
Putin, listo para dialogar con Biden
Rusia está lista para entablar un diálogo con la nueva administración de Joe Biden en el que se espera que se expresen diferencias, dijo ayer un portavoz del Kremlin, y agregó que el presidente Vladimir Putin respondería de la misma manera a la disposición de Estados Unidos a dialogar.
Las relaciones entre Moscú y Washington han estado en su punto más bajo desde el final de la Guerra Fría, con las dos partes en desacuerdo sobre el papel de Rusia en Ucrania y las acusaciones de su intromisión en las elecciones estadounidenses, que Moscú niega, entre otras cuestiones.
Estados Unidos también pidió a las autoridades rusas que liberen a los manifestantes y periodistas detenidos en marchas de apoyo al crítico del Kremlin, Alexei Navalny, y condenó lo que denominó “tácticas duras” utilizadas contra ellos.
La Policía detuvo a más de tres mil personas y utilizó la fuerza para disolver mitines en Rusia mientras decenas de miles se enfrentaban al frío para unirse a las protestas en apoyo de Navalny.
“Por supuesto, contamos con el éxito en establecer un diálogo”, dijo el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, quien agregó: “Este será un diálogo donde, por supuesto, habrá que enunciar en mayor medida las diferencias. Pero al mismo tiempo, un diálogo es una posibilidad para encontrar algunos núcleos racionales, las pequeñas partes donde nuestras relaciones se acercan”, dijo.
“Y si la actual administración de Estados Unidos está lista para tal enfoque, no tengo dudas de que nuestro presidente responderá de la misma manera”, enfatizó.
El “timonazo” de Biden
En tanto, desde su llegada a la Casa Blanca, el miércoles pasado, el nuevo presidente de Estados Unidos firmó casi 30 órdenes ejecutivas que apuntan a atender la grave crisis sanitaria por la pandemia del COVID-19, al tiempo que buscan echar para atrás las polémicas políticas de su antecesor, el republicano Donald Trump, en lo que se ha visto como un giro de 180 grados.
Tan solo el 20 de enero, Biden firmó 17 órdenes ejecutivas unas horas después de asumir las riendas del país, y hacer un llamado a la unidad para salir de la crisis.
Entre las medidas que más llamaron la atención están las que apuntan al legado de Trump. Varias de ellas, relacionadas con la inmigración.
Una de las primeras órdenes ejecutivas, por ejemplo, canceló la emergencia nacional que el republicano había decretado para desviar fondos y financiar así la construcción del muro fronterizo con México, uno de los temas que más explotó la administración republicana durante los últimos cuatro años.
Además, Biden extendió las protecciones contra la deportación para los llamados dreamers, hijos de inmigrantes ilegales que han crecido en el país indocumentados; anuló el veto migratorio que impuso Trump hace cuatro años a los viajeros procedentes de 11 países de mayoría musulmana, ordenó volver a contar a los inmigrantes indocumentados en el censo de población que se lleva a cabo cada 10 años, y también revisar los mecanismos de la Oficina de Inmigración y Aduanas a la hora de arrestar a indocumentados.
Asimismo, y como lo prometió en campaña, Biden ordenó el reingreso del país al Acuerdo Climático de París y suspendió la salida del país de la Organización Mundial de la Salud que había ordenado Trump el año pasado en plena pandemia.
Estas últimas dos decisiones le valieron a Biden el reconocimiento de la comunidad internacional, que aplaudió su compromiso con la lucha contra el calentamiento global y la salud mundial.
