Donald Trump sigue amenazando a la Organización Mundial de la Salud

Mientras los países pobres se aliaron para tener la vacuna, EE.UU. se opone

Para la mayoría de los países del mundo el llamado “Mecanismo COVAX” es la única manera de garantizar poder contar con las dosis necesarias
jueves, 3 de septiembre de 2020 · 09:00

Menos de 10 de cerca de 170 proyectos de vacunas contra el SARS-COV2, el virus que causa el COVID-19, se encuentran en la etapa 3 de sus pruebas, la que define su éxito o fracaso.

“Los gobiernos están bajo presión para asegurar suministros para su población de aquellas que tengan éxito. Si los gobiernos compiten, la mayoría de los países podrían quedar fuera”, advirtió la OMS.

Así que, en esta carrera, al menos 172 países han manifestado su interés de formar parte de un entendimiento conjunto que pretende garantizar el acceso equitativo a una vacuna que funcione. Dicho entendimiento fue denominado “Mecanismo COVAX”.

En agosto pasado, 80 de esos países ya habían levantado la mano como financiadores del desarrollo de una “cartera” de vacunas que tengan las mejores probabilidades de tener éxito, informó la OMS.

Esas naciones aceptaron compartir el posible éxito de una o varias de esas vacunas con otro centenar de países con menos posibilidades económicas o sistemas de salud más débiles. En total, el 70% de la población mundial tendría acceso a la vacunación.

 

Unica solución

Para Seth Berkley, director ejecutivo de la Fundación GAVI -que codirige la iniciativa junto a la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI) y la OMS-, COVAX puede ser la única solución verdaderamente global.

“Para la gran mayoría de los países, ya sea que puedan pagar sus propias dosis o que necesiten asistencia, significa recibir una parte garantizada de las dosis y evitar quedar en el final de la fila”, dijo Berkley en una asamblea de la OMS.

Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Venezuela están entre los países de América Latina que se han pronunciado a favor de la alianza de COVAX.

 

Rechazo de EE.UU.

Sin embargo, Estados Unidos declinó su participación. Ese país “continuará involucrando a nuestros socios internacionales para asegurar que derrotamos al virus, pero no nos veremos limitados por organizaciones multilaterales influenciadas por la corrupta Organización Mundial de la Salud y China”, dijo en un comunicado el portavoz de la Casa Blanca, Judd Deere.

El Gobierno de Donald Trump ha sido muy crítico con la OMS, a la que ha acusado de colaborar con China encubriendo la gravedad del coronavirus en las primeras etapas de lo que luego sería una pandemia mundial.

La amenaza de Trump llegó al punto de asegurar que Estados Unidos dejará de hacer su aporte financiero a la organización.

Otras grandes economías que no habían manifestado interés en un principio, en los últimos días han expresado interés en negociar, como la Comisión Europea (el brazo ejecutivo de la Unión Europea).

 

Otros proyectos

Proyectos de vacunas que dicen estar en la avanzada etapa 3, como la de Rusia, China o la Universidad de Oxford-AstraZeneca-, aún no demostraron su efectividad en grupos masivos.

Aun así, diversos países ya han acordado producirlas a gran escala, como la asociación de Argentina y México para producir y distribuir en América Latina la vacuna Oxford-AstraZeneca.

Como los expertos señalan, esto es una moneda al aire: si bien se gana tiempo al producirla aún sin tener los resultados de su eficacia, se puede perder todo si no demuestra su efectividad en las pruebas.

Ante este problema, la OMS dice que todos los países de COVAX “compartirán los riesgos asociados con el desarrollo de vacunas” a través de la creación de un fondo global de financiamiento.

Por una parte, invertirán en la fabricación por adelantado de vacunas candidatas de su cartera “tan pronto como se demuestre su éxito”.

Por otro lado, unirán las adquisiciones de esas vacunas “para lograr volúmenes suficientes” el próximo año con dos mil millones de dosis que hayan pasado la aprobación de la OMS.

 

Prioridad de COVAX

“A través de COVAX, nuestra aspiración es poder vacunar al 20% más vulnerable de la población de cada país participante, sin importar el nivel de ingresos, para fines de 2021”, dijo Richard Hatchett, director ejecutivo de CEPI.

El mecanismo busca distribuir las dosis de manera proporcional a las poblaciones de cada país, “priorizando inicialmente a los trabajadores de la salud y luego expandiéndose para cubrir el 20% de la población”.

Una ronda siguiente de dosis se establecería “en función de las necesidades del país, la vulnerabilidad y la amenaza de COVID-19”, además de que habría una “reserva humanitaria”.

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