Explosión en Beirut- “No hay indicios de que haya sido un ataque”
Funcionarios de Defensa de EE.UU. contradijeron a Trump
La explosión ocurrida el martes en el puerto de Beirut fue un golpe letal para los libaneses, quienes importan todos los alimentos, ahora desaparecidos al estallar las bodegas donde estaban acumuladosTres funcionarios del Departamento de Defensa de Estados Unidos aseguraron que no hay indicios de que hayan visto que las explosiones masivas que sacudieron la capital libanesa de Beirut el martes pasado fueron producto de un ataque, como indicó el presidente Donald Trump durante una sesión de preguntas y respuestas con los periodistas en el Casa Blanca.
Los funcionarios dijeron que no saben de qué está hablando el presidente y señalaron que, si hubiese indicios de que alguien en la región hiciera algo a esta escala, provocaría aumentos automáticos en la protección de la fuerza para las tropas y los activos estadounidenses en la región.
Trump, en cambio se refirió al incidente como un “ataque terrible”.
Ante las categóricas expresiones del mandatario estadounidenses funcionarios libaneses expresaron su preocupación sobre el uso de la palabra “ataque” para describir la explosión en Beirut dijeron dos funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos.
Lo que sabe hasta ahora, a través de los informes iniciales, es que la explosión fue producto de un gran incendio en un almacén de petardos cerca del puerto, según la agencia de noticias estatal libanesa NNA.
El primer ministro de Líbano, Hassan Diab, dijo a su turno que 2.750 toneladas de nitrato de amonio, un material altamente explosivo utilizado en fertilizantes y bombas, se habían almacenado durante seis años en una bodega del puerto sin medidas de seguridad, “poniendo en peligro la seguridad de los ciudadanos”, según una declaración.
El primer ministro calificó el almacenamiento del material como “inaceptable” y pidió una investigación sobre la causa de la explosión, cuyos resultados serán publicados dentro de cinco días.
Crisis
Antes de la masiva explosión de Beirut acaecida el martes, Líbano acumulaba ya un año de desgracias que había sumido el país en una profunda crisis tanto económica como social.
La explosión dejó un saldo de al menos 135 muertos y el temor de que sean bastantes más, a raíz de que aún hay muchas personas desaparecidas, mientras que los heridos superaban ayer los 5 mil.
El daño y la devastación que causó a kilómetros de distancia han dejado a unas 300 mil personas sin hogar, un tercio de ciudad se ha visto afectada y las autoridades reconocen que la zona del puerto “ha dejado de existir”.
El Líbano atraviesa sus peores momentos desde la larga guerra civil que duró de 1975 a 1990.
“Líbano importa la mayor parte de su comida. Su economía lleva casi un año en caída libre y crecen los temores de que se produzca una situación de inseguridad alimentaria”, explicó ayer un periodista, quien dijo que “todo el grano almacenado en el puerto, lugar de la explosión, se ha perdido”; además, “la destrucción del principal puerto del país dificultará el suministro de alimentos en el futuro”.
La explosión agravó la situación debido a que se sumó a la crisis financiera y a la hiperinflación en el país, que pasa por su peor crisis económica desde el final de la guerra civil.
Miles de personas se han visto empujadas a la pobreza y la situación provocó en octubre las mayores protestas antigubernamentales que el país ha visto en más de una década.
