Brasil - Bolsonaro amenaza romper con la Corte

Un país a la deriva y sin timón

El presidente agita la tensión y la crisis institucional crece a la par de la crisis sanitaria generada por el coronavirus

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, amanazó ayer con desobedecer al Poder Judicial al advertir que no será un "pato manco" que no pueda gobernar y, en medio de un descontrol incipiente de las cuarentenas en las ciudades -a contramano de las recomendaciones de las autoridades de salud-, abrazó a decenas de personas en Porto Alegre y recibió cacerolazos.

Bolsonaro afirmó que Brasil estuvo al borde de una "crisis institucional" y que fue "política" la decisión del Supremo Tribunal Federal que suspendió el nombramiento de su "amigo" Alexandre Ramagem como jefe de la Policía Federal, luego de haber retirado al que había puesto el renunciante ministro Sérgio Moro. "Estoy molesto porque según mi parecer fue una decisión política. Yo respeto la Constitución, pero todo tiene un límite", afirmó Bolsonaro a los gritos.

El juez Alexandre de Moraes, del STF, impidió el nombramiento de Ramagem como jefe policial tras hacer lugar a una acción del Partido Democrático Trabalhista (PDT, centroizquierda), que lo calificó como un desvío de poder que busca interferir en investigaciones.

Bolsonaro en este punto recibió la solidaridad de su máximo rival opositor, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien afirmó que un presidente tiene potestad para hacer nombramientos de personas que no estén sospechados de crímenes. Horas después, la Abogacía General de la Unión se negó a entregarle a una juez del estado de San Pablo los exámenes de COVID-19 de Bolsonaro porque, supuestamente, el pedido hiere la intimidad del jefe del Estado. Bolsonaro acusó a los gobernadores de haber "fracasado porque no lograron bajar la curva con la cuarentena".

Por su parte, el intendente de San Pablo, Bruno Covas, planea cerrar calles y avenidas en los próximos días para evitar el traslado de las personas de los barrios más periféricos, donde explotó el contagio.

 

Crisis en Manaos

En Manaos, capital del estado de Amazonas, trabajadores de los cementerios denunciaron que tuvieron que apilar cajones en fosas comunes porque no dan a basto con los fallecidos, sobre todo porque hay subnotificaciones de personas que fallecen sus casas.

La Asamblea Legislativa del estado brasileño de Amazonas, cuya capital es Manaos, abrió ayer un proceso de juicio político para destituir al gobernador Wilson Lima, a raíz de la crisis sanitaria y funeraria abierta en la gestión de la pandemia, se informó oficialmente.

Lima, exaliado del presidente Jair Bolsonaro, pertenece al derechista Partido Social Cristiano (PSC) y está acusado por el mal uso de los recursos de salud en la crisis, que ya mató a 453 personas e infectó a más de 5.000 en el estado de Amazonas, fronterizo con Colombia, Perú y Venezuela.

El presidente de la Asamblea Legislativa, diputado Josué Neto, anunció en una reunión virtual del Parlamento regional que abrió el pedido de juicio político hecho por el sindicato de médicos del estado de Amazonas.

 

Río ajusta la cuarentena

En Río de Janeiro, el bolsonarista intendente Marcelo Crivella se sumó al gobernador Wilson Witzel para volver a ajustar la cuarentena: en la capital carioca no hay más camas con respiradores disponibles y las más cercanas están en Volta Redonda, a 80 kilómetros.

 

Coditos en Porto Alegre

En Porto Alegre, capital del estado de Rio Grande do Sul, fronterizo con las provincias argentinas de Corrientes y Misiones, Bolsonaro asistió a un evento del Ejército y volvió a saludar sin barbijo a militantes de la ultraderecha.

En el acto, el jefe del Ejército, Edson Pujol, y el vicepresidente Hamilton Mourao, le negaron el saludo con la mano y un abrazo al presidente: por recomendación médica, ambos lo saludaron con el codo.

 

Hospitales de campaña

Mientras tanto, autoridades de San Pablo y Río de Janeiro, los dos estados con más contagios y muertes por coronavirus en, abrieron nuevos hospitales de campaña en esas ciudades del país más castigado por la pandemia en América latina.

En San Pablo se habilitó un establecimiento con 268 camas y 800 profesionales en el polideportivo Ibirapuerta y es el tercero de esas características en la capital paulista, donde ya funcionaban uno en el estadio Pacaembú (200 camas) y otra en el centro de convenciones Anhembi (1.800 camas).

En tanto, la alcaldía de Río de Janeiro inauguró parcialmente -con 100 camas sobre 500 previstas- un hospital de campaña en el centro de convenciones Riocentro, que dispondrá de 300 respiradores que se espera que lleguen de China la semana próxima.

 

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