Día de elecciones en Estados Unidos
Washington fue blindada por temor a los disturbios
Hoy votan los estadounidenses, pero difícilmente esta noche se pueda saber quién ganó los comicios. Se trata de elecciones indirectas, sobre todo porque también hay millones que emitieron su decisión por correo, porque el voto no es obligatorio, porque no todas las mesas cierran a la misma hora y,A escasas horas de las elecciones la ciudad de Washington, capital de Estados Unidos, se blindó ante posibles enfrentamientos entre seguidores de ambos candidatos a la Casa Blanca.
Se temen disturbios importantes entre los seguidores del republicano Donald Trump (foto de la izquierda) y el demócrata Joe Biden (foto de la derecha), por lo que “las calles del centro de Washington, casi desiertas por la pandemia, ahora se estuvieron preparando como si se tratase de la inminencia de un huracán”, narró la enviada especial de Radio Euskadi a Estados Unidos.
Las principales casas y edificios de oficinas de la ciudad “han tapado sus puertas y escaparates con tablas de madera para intentar minimizar los daños”, que podrían ocurrir cuando choquen los bandos durante el recuento de votos.
Las encuestas dan mayoría a Biden, pero “esa distancia se estrecha en los estados claves, los llamados ‘el cinturón de óxido’”, precisamente donde en 2016 se impuso Trump.
Durante la campaña Trump mantuvo en segundo plano la lucha contra el coronavirus, mientras Biden la priorizó, por lo que los mítines de Trump son multitudinarios y en los de Biden se respeta la distancia y hay menos aforo.
Estados claves
En Estados Unidos no necesariamente gana las elecciones quien obtenga el mayor número de votos.
En la primera economía mundial, los comicios a presidente son indirectos, lo que significa que algunos territorios -o votantes- acaban pesando más que otros.
El candidato que llegará a la Casa Blanca, o se quedará en ella en el caso de que gane Trump, debe conseguir al menos 270 de los 538 votos del Colegio Electoral.
Cada estado tiene un determinado número de votos en función de su población y el aspirante que consiga mayor número de sufragios populares en ese territorio se suele llevar todos esos votos electorales.
Como algunos estados tienen un sólido historial de preferencia demócrata o republicana, la atención se centra, entonces, en aquellos en los que no está tan claro quién puede ganar. Estas jurisdicciones se llaman “estados péndulo” o “bisagra” y en estas elecciones superan la decena.
En tal caso se consideran como los territorios más determinantes los de Carolina del Norte, Florida, Pensilvania, Michigan, Wisconsin y Arizona; además de otros dos que se han vuelto más competitivos por sus cambios demográficos: Georgia y Texas.
Carolina del Norte, uno de los primeros estados en cerrar las urnas, aportará 15 electores y no ha tenido un claro ganador en las encuestas y, aunque históricamente fue un firme bastión republicano, cuenta con ciudades con grandes comunidades afroestadounidenses, profesionales moderados y universitarios, pero también importantes zonas rurales, blancas y conservadoras.
Florida, a su vez, otorgará 29 electores y las encuestas develaron que es un lugar muy disputado por lo que se estimó que el ganador se llevará la victoria por solo uno o dos puntos porcentuales.
Otra atención merecen, por ser considerados bastiones demócratas, los estados de Wisconsin, Michigan y Pensilvania, corazón de la industria que impulsó el país en el siglo XX y que se vio posteriormente vapuleado por un proceso de desindustrialización.
A su vez, los cambios demográficos que experimentan Georgia, Arizona o Texas, con sociedades cada vez más diversas, parece estar dando una nueva esperanza a los demócratas.
Los tres (con 65 votos electorales en conjunto) tienen una asentada tradición de voto republicano y, si bien los tres apostaron por Trump en 2016, esta vez se consideran estados en juego.
Habrá que esperar
Si no hay resultados claros hoy, habrá que esperar días -o semanas- a que acabe el escrutinio. Es habitual que todos los votos no sean contabilizados en la noche electoral, pero este año puede tomar aún más tiempo.
Además, podrían producirse disputas legales, lo que añadiría incertidumbre al proceso y puede llevar a que las cortes jueguen un rol en las elecciones.
