Pese a los llamados del mundo para terminar con los ataques
¡Increíble! el Premio Nobel de la Paz lidera la guerra fratricida en Etiopía
Hasta en 55 ocasiones el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, repitió la palabra “paz” en su discurso al ser galardonado con Premio Nobel en 2019. Hoy, sin embargo, fuerzas etíopes bombardean desde hace semanas la región norteña de Tigray, convertida en un sumidero de refugiados y epicentro de un conflicto internacional.
El primer ministro hace oídos sordos a los llamados de la comunidad internacional para frenar su ofensiva, pese a que el 10 de diciembre pasado el mundo reconocía su liderazgo por normalizar las relaciones entre su país y Eritrea luego de dos décadas de conflicto con 80 mil muertos.
Muertos y desplazados
Sin embargo, esa misma animadversión hacia las armas que encandiló a Occidente, embelesado ante la visión de este mandatario que, por entonces con 43 años prometía en el Cuerno de Africa un oasis de “paz y progreso”, se ha visto resquebrajada en las últimas semanas, con cientos de muertos y más de 34 mil etíopes desplazados a Sudán.
Desde su llegada al poder en 2018, su deseo por forjar, casi a cualquier costo, una Etiopía unida bajo la filosofía del “Medemer” -que en amárico significa “sinergia” y cuyo concepto desgranó en un libro homónimo- ha sido origen de una fuerte animosidad entre los tigriñas; que, pese a representar el 6% de una población de 110 millones de habitantes, dominaron la política etíope durante 27 años.
Crisis humanitaria
Desde el 5 de octubre, fecha en la que teóricamente vencía el mandato presidencial de Abiy, el gobierno de Tigray no reconoce autoridad alguna del Ejecutivo central. Menos de un mes después, misiles y cohetes federales sobrevuelan sus paisajes montañosos. Todo ello se produce, además, en un contexto sin Internet, telecomunicaciones y con las carreteras bloqueadas, lo que hace difícil verificar sobre el terreno qué está sucediendo más allá del relato de exhaustos refugiados que caminan hasta 30 kilómetros para llegar a Sudán, o de quienes hablan de una “crisis humanitaria”.
