Estados Unidos - El secretario de Estado de Trump dejó clara la política exterior
Pompeo visitó colonias israelíes en Palestina
El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, realizó ayer por primera vez una polémica visita a colonias israelíes en los territorios ocupados de los Altos del Golán que provocó la condena de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), y defendió el legado de la administración de Donald Trump en la región.
“Hemos hecho cosas increíbles. Desde el simple hecho de reconocer la realidad, de que Jerusalén es la legítima, apropiada, verdadera, capital de Israel”, afirmó Pompeo en una conferencia de prensa en Jerusalén junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
El responsable de las relaciones exteriores de Estados Unidos agregó que fue “simple, correcto y justo” trasladar la Embajada estadounidense desde Tel Aviv a Jerusalén, contra el consenso internacional, avalado por la ONU, prevé que la Ciudad Santa sea la capital de Israel y Palestina en una futura solución negociada de dos estados.
“Recuerdo cuando estaba en el Congreso, las historias de que si hacíamos esto habría guerra, y de hecho lo que siguió fue la paz”, defendió, citado por Israeli Army Radio y el grupo Peace Now.
Pompeo es el primer secretario de Estado norteamericano en visitar una colonia israelí en Cisjordania, territorio palestino ocupado, y el primero en desplazarse a los Altos del Golán, zona tomada por Israel a Siria y que la ONU considera “territorio en disputa”.
En su recorrido, Pompeo visitó el viñedo de Psagot, situado en el área industrial israelí de Shaar Binyamin, entre Jerusalén y la ciudad palestina de Ramallah, que tiene un vino al que dio el nombre de Pompeo para agradecerle su apoyo a los asentamientos israelíes.
La visita sin precedentes fue condenada enérgicamente ayer por la Autoridad Nacional Palestina (ANP) así como la decisión de Washington de etiquetar las exportaciones de las colonias judías en territorio ocupado como israelíes.
“La decisión viola descaradamente el derecho internacional”, sentenció Nabil Abu Rudeina, uno de los portavoces del presidente palestino, Mahmud Abbas, y la describió como otra medida sesgada y proisraelí del presidente Donald Trump.
