Uruguay
Los expresidentes Mujica y Sanguinetti renunciaron a sus bancas en el Senado
Los octogenarios expresidentes José Mujica y Julio María Sanguinetti, dos pesos pesados de la política de Uruguay, renunciaron hoy a sus bancas de senadores, en el caso del primero para retirarse de la vida política en una decisión precipitada por la pandemia de coronavirus.
"Esta situación me obliga, con mucho pesar por mi honda vocación política, a solicitar que gestione mi renuncia a la banca que me otorgó la ciudadanía", escribió Mujica, de 85 años, en una carta leída hoy en sesión extraordinaria del Senado.
"En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio, el odio termina estupidizando porque nos hace perder objetividad ante las cosas, el odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye", manifestó.
Pero no fue el único senador en dejar su escaño hoy.
En la misma sesión también presentó su renuncia al Senado el expresidente Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000).
"Por la presente vengo a renunciar al cargo de senador que actualmente ocupo. Me motiva principalmente la necesidad de atender la secretaría general del Partido Colorado, mis actividades periodísticas y corresponsalías editoriales", escribió en su carta de renuncia leída en la sesión extraordinaria.
Sanguinetti, de 84 años, le dejará su lugar a Tabaré Viera, para dedicarse "a otras tareas".
El senador ahora retirado fue el primer presidente de Uruguay después de 12 años de dictadura (1973-1985), tras unas elecciones con candidatos proscriptos por el régimen, y se erigió entonces como líder de la restauración democrática, y fue reelecto en 1995 por el tradicional Partido Colorado.
Por su parte, Mujica, uno de los principales dirigentes del Frente Amplio y quien llegó a presidente siendo uno de los políticos más populares y a la vez más resistidos del país por su pasado guerrillero, tuvo una enorme proyección internacional.
Su estilo alejado de protocolos y sus discursos en plataformas globales volcados a valores humanos poco usuales en el lenguaje político lo convirtieron en un personaje buscado por medios de todo el mundo.
