Primer cruce entre Donald Trump y Jose Biden previo a las elecciones

El debate más horrendo: muchos gritos, insultos e interrupciones

Al fin de cuentas, la mayoría del polarizado electorado norteamericano piensa que es más lo que perdió Trump que lo que ganó Biden. En el presunto país de la libertad el debate estuvo famélico de ideas
jueves, 1 de octubre de 2020 · 08:30

Caótico, vergonzoso, el peor debate en toda la historia de EE.UU. Esos son solo algunos de los comentarios de expertos y gente de pie tras el primer debate presidencial entre Donald Trump, actual mandatario, y el exvicepresidente Joe Biden en Cleveland Ohio.

Más que un intercambio de ideas sobre el futuro del país y los temas que importan, el debate se tornó en 90 minutos de gritería, insultos e interrupciones que dejaron a la mayoría con un mal sabor en la boca.

 

Pelea callejera

Todo el mundo sabía que la estrategia de Trump en el debate era atacar a Biden desde el primer minuto. Mal o bien, a lo largo de estos cuatro años en la Casa Blanca y durante la campaña de 2016, el presidente republicano siempre dejó claro que vive para las confrontaciones y que es un estilo con el que se siente muy cómodo.

Además, las encuestas vienen indicando desde hace meses que Biden lo está superando y necesitaba una presentación estelar para cambiar la dirección de la carrera. Pero incluso figuras dentro del partido republicano tuvieron que admitir que al presidente se le fue la mano en agresividad.

Trump no solo interrumpió a su rival y al moderador en múltiples ocasiones pese a las reglas que se habían preestablecido, sino que cayó muy bajo al atacar a Biden en temas personales. Como cuando se refirió a uno de sus hijos como un drogadicto. Acalorado y enrojecido de la rabia, la imagen que dejó el presidente fue la de un líder dispuesto a recurrir a todo con tal de ganar.

Tanto el exsenador Rick Santorum como el exgobernador de Nueva Jersey Chris Christie- ambos republicanos- coincidieron que, si bien Trump dominó a Biden lo hizo de una manera tan agresiva que probablemente terminó asustando a muchos votantes.

“Trump cometió el error clásico de todos los presidentes que buscan la reelección al concentrarse en los logros del primer término, pero sin una visión para los cuatro años que vienen. Y sospecho que muchas mujeres quedaron desencantadas con sus constantes interrupciones y el acoso tanto a Biden como al presentador Chris Wallace”, dijo.

Trump, además, provocó dos nuevas controversias al negarse en repetidas ocasiones a condenar la violencia de los grupos supremacistas blancos y negarse a reconocer el resultado de las elecciones si pierde. De hecho, el presidente le abrió la puerta al caos al pedirle a sus simpatizantes que acudan a las urnas para vigilar que no se cometan fraudes. Un rol que no les corresponde y que podría desatar la violencia.

Aunque Biden, por lo general, evitó la confrontación, también recurrió a descalificaciones para contener a Trump. Lo llamó “payaso” en dos ocasiones y le soltó un “¿por qué no te callas?”, como la frase ya célebre del rey de España contra Hugo Chávez. Pero en el juego de las percepciones, Biden acabó siendo la víctima de un Trump salido de casillas.

A la larga, el debate terminó siendo calificado por la mayoría de medios en EE.UU. como el peor de toda la historia y, a parte del tono, poco o nada sustancial terminó trascendiendo.

 

¿Y Biden…?

La presentación de Biden no fue estelar. Por momentos estuvo frío y se vio apabullado por los ataques de Trump. Fue claro que quiso evitar caer en el juego que le planteó su rival, pero al dejarse interrumpir tantas veces se dejó robar momentos preciosos para vender su agenda ante el público estadounidense. Su tono calmado y el uso de la voz baja en comparación con los casi gritos de Trump tampoco lo ayudaron.

Pero en el juego de las expectativas a Biden no le fue mal. Trump y su campaña llevaban meses pintando al exvicepresidente como un anciano que ha perdidos sus capacidades físicas y mentales, casi en estado senil, y al que le quedaría grande el manejo del país. Y aunque los demócratas llevaban el mismo tiempo negado esa caracterización, existía algo de incertidumbre que quedó despejada durante el debate.

Sin ser deslumbrante, Biden dejó claro que nada de eso es cierto y que maneja los temas con una profundidad que Trump adolece. Eso elimina o le resta peso a una constante línea de ataque de la campaña del presidente de aquí en adelante.

Biden, de hecho, anotó puntos. Especialmente cuando atacó el manejo de Trump del coronavirus, lo acusó de irresponsable por no promover el uso de máscaras o el distanciamiento social y le puso el mote de el peor presidente en toda la historia del país.

“El presidente Trump llegó al debate con una clara desventaja contra Biden en las encuestas. Necesitaba cambiar el rumbo de la carrera y tenía muchas formas de lograrlo. Es casi irrelevante decir que nada pasó durante el cruce que altere los fundamentos de esta campaña. Salvo la profunda decepción que estamos sintiendo los que lo vimos y la casi certeza de que muy pocos prestarán atención a los dos debates que faltan”, afirmó Sara Isgur, profesora en la Universidad de George Washington y que trabajó para candidatos republicanos en las tres últimas elecciones.

 

¿Entonces, quién ganó?

La polarización extrema que se vive en Estados Unidos por estos días probablemente impedirá que surja un consenso sobre quién se impuso en el debate. Muchos de los seguidores de Trump creen que apabulló a Biden y equiparan su agresividad a energía y determinación. Y nada de lo que sucedió les hará pensar menos de su candidato y más de su rival.

En el caso de los seguidores de Biden, el vicepresidente fue el claro ganador pues se comportó como el adulto del cuarto, manejó mejor los temas de fondo y mostró empatía frente a los que sufren las consecuencias de la pandemia y la crisis económica.

Y eso se vio reflejado en las encuestas que sacaron la mayoría de los medios de comunicación en el país. En una de CBS, el 48% vio ganador al exvicepresidente, el 41% a Trump y el 10% cree que hubo empate.

Esa distribución es, a grandes rasgos, la misma que muestran las encuestas a nivel nacional. Es decir, casi nadie parece estar cambiando de bando y los indecisos (probablemente ese 10%) tampoco parecen listos a tomar partido.

En realidad, y en eso coincidieron una mayoría de los comentaristas en Estados Unidos, nadie terminó imponiéndose. Más bien todos fueron perdedores. Incluido Wallace, que no pudo controlar el debate ni hacer respetar las reglas.

Pero Trump quizá perdió un poco más porque se equivocó al bajar las expectativas sobre Biden y porque impuso el tono que provocó el horrendo espectáculo que presenciamos ayer.

 

Despidieron a 28 mil empleados en Disney

La empresa de entretenimiento más grande del mundo se vio severamente perjudicada por las medidas restrictivas implementadas en el marco de la pandemia, dentro de las cuales se dispusieron límites para la cantidad de personas que podían asistir a los parques. Por esto, la empresa planea despedir a 28 mil trabajadores en el gran parque The Walt Disney Company, de California y Florida, algunos de medio tiempo y otros con salario fijo. Entre abril y junio, la facturación de los parques y otras áreas de la empresa se redujo en un 85% respecto del mismo período del año pasado. Con los parques cerrados por la pandemia desde abril, Disney envió a casa a cerca de 43 mil empleados mientras que siguió pagando por su seguro de salud en Florida.

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