El festejo tiene nombre de Tango
Y es el nombre del perro más famoso en el mundo del tenis, luego de que bellvillense Pedro Cachin ganara su primer torneo de ATP y festejara especialmente con su fiel amigo.Existe una frase que por estos días se deja ver -y leer- por las redes sociales: “Los perros son hijos que no crecen, amores que no lastiman y amigos que no decepcionan”.
Y ahora, después de ver a Pedro Cachin, nacido en Bell Ville (aunque en gran parte hecho tenísticamente en el Sport Social Club de Villa María), ganar el ATP 250 de Gstaad, superando al español Albert Ramos Vigolas, y festejar como lo hizo, se podrían añadir otras cosas más sobre el también llamado “mejor amigo del ser humano”.
Quienes vieron el partido, o han visto la repetición de la parte final de tan emotivo encuentro (3-6, 6-0, 7-5), habrán advertido cómo su novia y hermana lloraron de emoción, mientras el tenista hacía lo propio tirado sobre el polvo de ladrillo, no creyendo que el esfuerzo de tantos años (tiene 28) de agotadores entrenamientos e interminables viajes, con varias victorias y otras tantas derrotas, diera por fin sus frutos, con su mejor actuación en el circuito.
Sin embargo, más allá de la gesta deportiva, que vino a confirmar el buen juego actual del bellvillense, tras una muy buena actuación en el Abierto de Francia, lo que llamó la atención de todo el mundo, y que repercutió en todos los medios -y no solo deportivos- del planeta, fue la forma en que festejó Pedro con su fiel y hermosa mascota, Tango (nombre más argento, casi imposible).
Por eso, a la frase del comienzo de este texto, se le podría añadir que los perros son altos motivadores (¿lo habrá hecho ladrando entre punto y punto cada vez que Cachin hacía un drive ganador?), y quizás también son como mágicos talismanes que mueven la cola.
Tango, sentado como un espectador más en las gradas del estadio del cantón suizo, seguramente no pasó desapercibido por el público de este torneo, el que también supieron ganar Guillermo Vilas (en dos ocasiones), José Luis Clerc, Martín Jaite y Gastón Gaudio (una vez cada uno).
Seguramente en el regazo de su “mamá” (obvio, la novia de Cachin) habrá estado varias veces con ganas de ir a correr a los brazos de su “papá” y amigo, viéndolo correr todas las pelotas y dar un partido magnífico para consagrarse campeón.
Aunque también habrá estado sacando la lengua, practicando el arte del “lengüetazo”, como el que le dio a Pedro en ese abrazo que hoy ya es histórico en el mundo del tenis, entre un jugador y su fiel y entusiasta perro.
Videos y fotos inundaron no solo los medios, sino todas las redes sociales, dando cuenta de uno de los momentos más emocionantes, y tiernos, que se han visto en una cancha de tenis profesional, y que provocaron risas y sonrisas por igual, sobre todo en aquellas y aquellos amantes de las mascotas, y ni se diga de los canes.
Tango es un bulldog francés, un perro de tamaño pequeño, que se creó en Francia a finales del siglo XIX, pero que se ha desarrollado más en Inglaterra y Norteamérica. Ha sido apodado “el perro perfecto”, y su pariente más cercano es el bulldog inglés, que desciende del bull mastiff, una raza bastante similar al dogo, que es argentina.
Algo tendrá quizás que ver que este ya célebre cánido se llame Tango, y que su dueño sea argento.
Esta clase de perro es un muy buen compañero, superamigable, juguetón, activo y gran defensor de sus amos.
Sin embargo, como no es un perro al que le guste correr demasiado, es un poco difícil imaginarlo haciendo jogging con Pedro Cachin, siendo su fiel compañero de entrenamiento.
Aunque seguro lo acompaña a todos ellos, siguiendo todos sus movimientos a un lado de la cancha. Y por ahí, quizás, entrenará sus lengüetazos, para poder repetir el festejo como se debe. El que todos seguro esperan, ya casi una cábala inevitable, cuando Pedro gane su próximo torneo.
