Intuición canina o... actos de amor
“Nuestra mascota peluda nos conoce tan bien como nuestro mejor amigo”, dice el autor en un pasaje de la nota. Y narra una historia conmovedora que llegó a nuestra RedacciónMucho se habla y algo también se ha escrito sobre una cierta “intuición” que suelen tener los animales en general y los perros en particular.
Y no son pocas las veces que nosotros mismos comprobamos que nuestra mascota peluda nos conoce tan bien como nuestro mejor amigo. Los expertos en la materia dicen que, “a través del lenguaje corporal y facial, muchos perros detectan al vuelo cuál es nuestro estado de ánimo” y hasta cómo nos gustaría que reaccionaran en ese momento para que estemos bien o no tan mal; acurrucándose a nuestro lado, posando su pata sobre nuestro pie o buscando algún contacto que nos haga sentir su presencia, es decir, que no estamos solos.
Se dan ese tipo de situaciones en ocasiones determinadas, por ejemplo, cuando estamos enfermos o cuando una mujer está embarazada y, en este último caso, los estudiosos del comportamiento de los canes, señalan que “son expertos en detectar los cambios hormonales”. Y por ello, “es probable que durante los meses de gestación se vuelvan más protectores”.
Actos de amor
Sus cambios de actitud para hacer que nos sintamos seguros y protegidos en todo momento son algo más que intuición: son puro amor.
Se suele utilizar a los perros en pacientes diabéticos, ya que son capaces hasta de percibir la desmejora de sus amos (se ha comprobado que tienen capacidad para alertar ante una inminente caída en su nivel de azúcar en la sangre). Es por eso que se han convertido en una herramienta valiosa en el tratamiento de esa y otras enfermedades.
Una historia de acá a la vuelta
La historia que llega hoy a esta página semanal que dedicamos a nuestras mascotas tiene que ver con todo lo que venimos comentando en esta nota y transcurre en un hogar villamariense, donde uno de sus integrantes sufrió convulsiones desde su nacimiento, las que por fortuna se fueron espaciando en el tiempo y son cada vez más esporádicas; casi inusuales.
Esos episodios se produjeron y repitieron durante y siempre en las primeras horas de la mañana, situación que dejaba a la persona sufriente en situación de extenso sueño y a la familia dándose aliento y reponiéndose de esos instantes que parecen durar horas, en los que se siente que la vida misma estuvo en juego.
La mascota de la que nos cuentan, la mascota de la que hablamos, se llama Fidel. Resulta que este perro ovejero o manto negro, cada vez que la persona convulsionaba, se acercaba al grupo familiar, acompañaba en la emergencia y luego se echaba a esperar el despertar de ese largo sueño inducido por la enfermedad y la sedación. Horas al lado de esa persona, largas horas al lado del paciente.
Además, Fidel adoptó una costumbre que se extiende hasta el presente, según nos relatan: cada mañana, al amanecer, pide ingresar desde el patio a la vivienda, para dirigirse al dormitorio donde duerme quien padece epilepsia. La huele, la toca y al primer movimiento se queda tranquilo, da una vuelta y se echa. Amanece que no es poco. Es un nuevo día que comienza.
Y colorín colorado...
No cabe duda alguna que la intuición de un perro es un activo valioso para nuestras vidas y, si les prestamos atención y los interpretamos, puede hacernos mucho más llevaderas situaciones complicadas.
La ciencia puede explicar algunas de las cosas que hacen los animales, pero otras seguirán siendo un misterio que nunca podríamos llegar a dilucidar, si no somos capaces de entender el amor que nos entregan.
