Mascotas y pirotecnia: alto sufrimiento

Quienes más sufren estas épocas de Fiestas, sobre todo cuando se trata de fuegos artificiales y bombas de estruendo, son nuestros perros, gatos, y muchos otros animales

Llegan las fiestas de Navidad y Año Nuevo, y generalmente llegan también la pirotecnia, los petardos y otros productos explosivos que tradicionalmente se usan para festejar. A pesar de que en varias provincias argentinas están prohibidos, e incluso en Córdoba, siguen usándose. Y además de los accidentes graves que le provocan a la gente, los que más los padecen son los animales, y ni qué decir  de nuestras mascotas,  como perros y gatos, causándoles graves fobias y miedos que  pueden dejarles secuelas, tanto físicas (auditivas) como de comportamiento. Además, se dice que la quinta parte de los perros que se pierden, lo hacen por este tipo de eventos.

Las reacciones a los petardos que con más frecuencia se pueden observar en un perro son: el congelamiento o paralización, los intentos incontrolados de escapar y esconderse, y los temblores. También se pueden presentar otros signos más intensos, como salivación, taquicardia, vocalizaciones intensas, micción o defecación, actividad aumentada, estado de alerta y trastornos gastrointestinales, entre otros. Todos estos signos son indicativos de una situación de un profundo malestar.

Se ha señalado que la reacción de los perros frente al sonido de los fuegos artificiales es similar al estrés postraumático en animales humanos. No obstante, este efecto sería mucho más dañino en los perros, debido a que estos no tienen la capacidad de racionalizar su ansiedad o la posibilidad de alguna respuesta cognitiva inmediata que les permita responder a su miedo. Por consiguiente, todo indica que experimentan una forma más profunda e intensa de terror.

 

Experto veterinario

El Diario habló con el médico veterinario Mariano Coutsiers, de la Veterinaria Esperanza, de esta ciudad, quien confirmó el tremendo sufrimiento y las graves  fobias que la pirotecnia causa en las mascotas.

“Las mascotas, sobre todo perros y gatos, sufren mucho.?No están acostumbrados y no está en su naturaleza.?Ellos asocian un estruendo con una fatalidad, sobre todo natural. Y más los perros, que siguen viviendo como en un estado natural, medianamente salvaje. Si bien están domesticados desde hace miles de años,  no existe en la naturaleza el ruido de una explosión que no sea algo malo, como puede ser una tormenta, una erupción volcánica, una creciente de un río... Así, claramente entran en pánico y eso genera que el animal ponga todo sus sistemas en mecanismo de defensa, por instinto”, indicó. Señaló que es por esto que comienzan a manifestarse las fobias, los temblores, “inclusive la huida, y más si no están acostumbrados o contenidos por nosotros, quienes formamos parte de su manada. Su primera reacción es buscar cobijo o abrigo, al dueño, o rompen cosas en su ataque de pánico, buscando a su referente, y ni hablar si están solos en la casa”.

Coutsiers señaló que los perros y gatos quedan con estrés postraumático, “totalmente, sí, y es por eso que uno no lo trata. Antes era muy común usar las gotitas de Navidad, acepromacina, que es una especie de sedante neurológico, una sujeción química, que es como atar al perro en una pieza, pero el perro sigue oyendo y sintiendo el miedo. No se mueve y no rompe, pero el miedo lo siente igual, con el corazón  a mil, los ojos colorados y presión por las nubes. Ya no se vende ni se usa más”.

“Lo que se aconseja ahora, sobre todo en perros que se sabe que sufren mucho la pirotecnia,  es un tratamiento para la fobia con ansiolíticos, que andan muy bien, pero requieren toda una preparación.  No es a largo plazo y tampoco se puede dar el mismo día, sino dos o tres días antes. Y además, no deja secuelas físicas”.

Contó que sobre las consecuencias de estos padecimientos, existen colegas suyos, especialistas en comportamientos “que tienen que ver con un manejo integral de la conducta, haciendo cositas todos los días, y también, a veces, con medicación, pero se requiere un trabajo entre el veterinario y la familia, de todos, y es a largo plazo”.

Por último, recomendó a los dueños de perros y gatos “acercarse antes a la veterinaria, si es que requieren ansiolíticos; también, poner música y estar muy cerca de las mascotas, contenerlas, acompañarlas, modificar la casa lo menos posible y, si te vas a otro lado y podés llevártelas con vos, hacelo, porque ellos, lo que más necesitan, es estar con su manada”.