Caso Rubio: condena y algo más
El hombre que mató al perro arrastrándolo con su camioneta se sometió a unjuicio abreviado. Abogados especialistas hicieron hincapié en que esto es “el principio del final”, más allá del hecho históricoAdrián Guillermo Rodríguez, un vecino de la localidad bonaerense de Mar del Tuyú, fue condenado a un año y medio de prisión condicional por asesinar a Rubio, un perro callejero que vivía en una estación de servicio al que arrastró con su camioneta durante varios kilómetros hasta causarle la muerte.
La sentencia fue declarada como “histórica”, con el hombre admitiendo su culpabilidad.
Rodríguez fue hallado culpable del delito de maltrato y crueldad hacia los animales, además de las amenazas que profirió contra una mujer que pedía justicia por la muerte de Rubio, ocurrida el 13 de agosto de 2019, cuando el condenado, un reconocido vecino de Mar del Tuyú que tenía una de las casas de elementos de camping más tradicionales de la zona, ató al perro a la caja de su camioneta y luego lo arrastró a toda velocidad.
Furioso, en aquel momento dijo que el animal lo había querido morder mientras cargaba combustible. Luego, levantó al perro de pelaje marrón claro, lo subió a su camioneta diciendo que lo llevaría al Centro de Zoonosis y luego advirtió: “¡Lo voy a matar!”, según aseguraron los testigos. El hombre ató a Rubio con una soga al guardabarros de su camioneta 4x4 y lo arrastró más de dos kilómetros haciendo zigzag sobre el asfalto. Le destrozó el tórax, las piernas y más de la mitad del cuerpo. Y lo dejó tirado.
“Todavía no”
El abogado querellante, Mauricio Trigo, especialista en el caso, remarcó que la sentencia “es el principio del final” y, en ese sentido, un texto aclaratorio suyo fue compartido en las redes también por Gretel Monserrat, la abogada que impulsó el caso Chocolate, en San Francisco.
Trigo remarcó lo siguiente:
“Hemos llegado a un punto de inflexión en el proceso penal, un nuevo quiebre real en la causa Rubio que quizá impulse un cambio en algunos criterios actuales.
Primero: la causa ya tiene sentencia. Y esa sentencia es condenatoria. Pero eso, es el principio del final.
Esa sentencia aún no está firme.
Y esa sentencia implica o contiene: 1) La condena a 1 año y 6 meses de prisión de ejecución condicional (en suspenso).
2) El decomiso del vehículo utilizado para cometer el delito (quizá la parte más trascendente en este caso puntual, algo que se sostuvo desde el mismo inicio de la causa, no por una cuestión económica, sino por la jerarquía de valores y derechos en juego).
3) Varias reglas de conducta a cumplir.
4) Las costas del proceso.
5) Se reconoce a los demás animales como seres sintientes y con derechos propios.
6) Rubio es mencionado 35 veces en su texto (solo un dato)”.
En otro orden, el letrado indicó:?“Hasta hace no mucho tiempo las causas penales en las que se investigan hechos de violencia hacia los demás animales (malos tratos y crueldad) concluían, mayoritariamente, con obligaciones de entregar ‘balanceado’ (así despectivamente sin detallar siquiera la calidad, por ejemplo), algunas horas de tareas no remuneradas en favor del estado (tareas comunitarias) y algunas otras reglas de conducta”.
“El decomiso, en este caso particular y por las características del bien, marca por un lado, que vale más la vida de ‘un simple perro’ que el derecho de propiedad de cualquier humano; y por otro ‘eleva’ las condiciones para medir otros casos haciendo que ya no sea tan fácil o simple acordar entre cuatro paredes la entrega de dos bolsas de alimento para no recibir condena o para que la prisión no se haga efectiva”, amplió.
“Solamente, hemos transitado una parte más del proceso penal. Ni más, ni menos. Pero sin ese proceso penal no existiría el nombre de Rubio en una causa”, remarcó Trigo. Y agregó:?“Sin ese proceso penal no existiría sentencia. Sin ese proceso penal no existiría condena de prisión. Sin ese proceso penal no tendríamos el decomiso del vehículo. Transitar ese proceso penal no fue fácil”.
“Hubo trabas, hubo negativas, hubo miedos, hubo desconciertos, hubo de todo”, agregó.
“Pero sobre todo, en este proceso penal, estuvimos desde el principio del lado y al lado de Rubio, pidiendo por él y por quienes lo quisieron”, resaltó.
Por otra parte, Trigo reflexionó:?“En los organismos del estado en general falta mayor compromiso con estas causas”.
“En el ‘sistema’ falta una verdadera ‘perspectiva de derechos animales’. En los legisladores (nacionales y provinciales) falta verdadero compromiso de cara a la sociedad toda (incluyendo a los demás animales) y que se sienten a proyectar cambios radicales en las normas para que los procesos no sean solo una instancia que los imputados eligen transitar a la espera de hacer valer sus derechos y que esos derechos se reduzcan a pedir beneficios que deberán ser oídos sin discusión”.
“En la sociedad falta que debatamos aún mucho más cómo queremos ser, a quiénes debemos incluir, a quiénes debemos reconocer derechos plenos, si el uso de los demás sigue siendo ético y viable, si solo nos duele cuando se tortura a algunos...
Falta mucho, mucho más.
Porque no hay que conformarse, hay que seguir luchando y gritando”, concluyó.
