La sabiduría de los dichos populares

Un aberrante hecho de maltrato animal motivó la reflexión de una vecina que ama a los perros, como a millones en el mundo, a pesar de todo

Escribo bajo la compulsión provocada por tres noticias que acabo de ver en el noticiero de C59.

Primera noticia: un enfermero abusó de un adulto mayor en una residencia geriátrica; segunda noticia: en la avenida de circunvalación que conduce a la ciudad de Córdoba un hombre que conducía a alta velocidad y que se filmaba mientras bebía -luego se comprobó que tenía 2,07 de alcohol en sangre, cuatro veces más de lo permitido, provocó la muerte de dos personas que se encontraban a la vera de la ruta por un desperfecto mecánico.

Tercera noticia: un hombre mayor mató de tres tiros a Bobby, un perro comunitario de alrededor de 15 años y sin dientes, porque este se había peleado con un caniche cuyo dueño lo había sacado a la calle sin la correspondiente correa. Y lo más conmovedor de todo es que Bobby, que no había muerto a resultas de los dos primeros disparos, le movía la cola a su asesino cuando este se acercó a darle el tercer tiro, el de gracia.

¡Hermosa manera de iniciar una nueva jornada! Lo peor de todo es lo que estas noticias te inducen a reflexionar sobre la naturaleza “humana”.

Realmente considero que es urgente que se cambie esta palabra para referirse al animal pensante que, aunque capaz de los más grandes renunciamientos, puede caer también en las más abyectas conductas. Un rápido repaso de la historia nos muestra que, por cada San Francisco de Asís, por cada Madre Teresa, hay 10 asesinos y torturadores, como Calígula, los Inquisidores, Hitler, Adi Amin, Pinochet, los miembros ejecutantes de la dictadura cívico-militar en nuestro país, etcétera, etcétera.

¿Qué tienen en común estas tres noticias? Varias cosas: a) que son malas; b) que muestran un lado sombrío del homo sapiens que pone en serias dudas la idea antropocéntrica (concepto filosófico del hombre como centro del universo); c) que documentan acciones que produjeron víctimas entre seres indefensos; d) que las concepciones de la propia omnipotencia e impunidad todavía nublan la razón de muchos.

Estoy segura que, entre los que lean estas líneas, va a haber varios que cuestionen la inclusión de Bobby entre estas horribles noticias por su condición de no “humano”. Sin embargo, no quisiera recurrir al argumento que un desquiciado que le hace eso a un pobre perro lo puede llegar a hacer con una persona, algo totalmente verdadero, pero que le quita identidad al hecho cruel y realmente injustificado como lo es el haberle quitado la vida sin ningún motivo valedero a quien no se podía defender.

Lamentablemente, y a riesgo de pecar de cinismo, debo rescatar la validez de ciertos dichos inventados quién sabe por quien y adoptados por muchos, en este caso: “Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro”, cambiándolo por “a los animales”.

 

Mg MTM

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